Por Cecilia González (*)
Vengo del futuro: militarizan Rosario, militares (y antes las fuerzas de Seguridad) son cooptados por el narco, crecen violencia institucional, violaciones a derechos humanos, detenidos y asesinatos. La violencia se exacerba. Pero nada frena al narcotráfico, el crimen trasnacional más lucrativo. Esta película ya la vimos (y sufrimos) en países que cumplen premisas de "guerra narco" y priorizan enfoque policial que simplifica un problema de alta complejidad. Es más fácil hablar de "buenos" y "malos", de "ellos" y "nosotros", pero ese enfoque sólo ayuda a los narcos.
El narco creció en Argentina al igual que en resto del mundo. El narco ganó la falsa "guerra" que Estados Unidos impuso a principios de los años 70 y que no tuvo ningún resultado positivo. Ni uno. Hoy hay más cárteles, más muertos, más drogas, más presos, más consumidores, más víctimas, más millones.
En Rosario hay bandas aliadas (o al servicio de) la Policía provincial. La violencia se expandió porque el sistema corrupto de fuerzas de Seguridad no es vertical (como sí pasa en provincia de Buenos Aires), lo que exacerba disputas de territorios y de plata.
Ecuación en Rosario: corrupción policial, política y empresarial. Más tráfico de armas, más puertos de salida de cargamentos de drogas a Europa, más ciudad con grandes ingresos y múltiples ilegalidades (Por ejemplo, el lavado de dinero). Más desigualdad social. El combo ideal para el crimen organizado.
Cada vez que revive debate sobre narco en Rosario, los políticos repiten estrategia de mandar más gendarmes (o peor: querer militarizar). Lo hacen desde 2014 y no funcionó, ni funcionará. Mucha foto oficial, show y declaraciones y nulos resultados: negocio siguió y violencia aumentó.
Se necesita enfoque integral: atención a jóvenes de barrios periféricos (cuando ellos eran los muertos, no había conmoción). Reforma policial. Justicia. Que se investigue y castigue la ruta del dinero narco en la que están implicados políticos, empresarios y policias.
Urge cambiar políticas de drogas, reconocer fracaso de prohibicionismo, criminalización de consumidores y militarización del combate. Pero siempre es más fácil gritar, sobreactuar, exigir renuncias, pedir mano dura, más punitivismo, partidizar, echar culpas, militarizar. Show.
Lo difícil es hablar en serio y desmalezar narrativa sobre narcotráfico basada en ignorancia, estereotipos y prejuicios que ha prevalecido más de un siglo. Mientras tanto, rosarinos padecen el resultado de políticas fracasadas que el gobernador y el presidente quieren repetir.
Está también el periodismo irresponsable q promueve estado de sitio, "mano dura", que obscenamente muestra videos de víctimas, que van a Rosario para hacerse los héroes. Solidaridad total con periodistas rosarinos que desde hace décadas cubren y padecen, en serio, la violencia.
En la cadena de complicidades narco olvidé mencionar al Poder Judicial (junto con fuerzas de seguridad, empresarios y políticos). Es fundamental.
(*) Periodista mexicana residente en Argentina





