Hugo Remedi (De ANÁLISIS)
Menuda formación de explosivos a punto de detonar le dejaron a los gobernadores los senadores nacionales que votaron en contra del decreto de necesidad y urgencia (DNU) que el presidente Javier Milei puso a mano del Congreso Nacional y que ahora, con un cachetazo encima, pasa al análisis de la Cámara de Diputados de la Nación.
Consecuencia de ello y como era de esperar, la infantería libertaria con el presidente a la cabeza tumbó rayos y centellas sobre los senadores que votaron en contra y de reojo advirtieron a los gobernadores de las provincias que ahora tienen que encolumnar a sus respectivos diputados para que hagan los deberes a tono con los deseos del presidente de la Nación.
Surge esta posibilidad, vale recordarlo, porque a diferencia de la aprobación de leyes para aprobar un DNU basta con la aprobación de solo una de las cámaras. Ya falló en senadores entonces, es tiempo de ir por la adhesión de la Cámara de Diputados donde se sabe el oficialismo tampoco la tendrá fácil.
Conocido el resultado de la votación en senadores, los gobernadores comenzaron a discurrir el modo para intentar que este “mal paso” para sus aspiraciones de recuperar la simpatía de Milei lo que en buen romance significa abrir la caja de monedas que por ahora el libertario la tiene clausurada.
Milei volvió a advertir: consenso o guerra. Los gobernadores no quieren ir al campo de batalla saben que pierden demoledoramente y en esa previsible derrota se les va la el resultado de gestión.
El nuestro, el gobernador Rogelio Frigerio, absolutamente dispuesto a congraciarse con el poder central anda por ahí, comprando toda peluca que le pueda ofrecer Milei a riesgo de que llevarle la contra lo pone a manos de más desgracias derrumbándose desde las fuerzas del cielo.
Mientras tanto las gestiones provinciales deambulan por el famoso “no hay plata” que secó las cajas provinciales. A propósito, provincias como la nuestra se siguen endeudando para afrontar sus obligaciones y como consecuencia, la capacidad de respuesta decae a tono con la chequera vacía. Y no va a explotar hasta que seguramente se ponga en riesgo el pago de sueldos y de jubilaciones en principio.
Olor a bono al estilo del Federal del otrora Sergio Montiel, Frigerio prometió que no va a haber. Claro, cuando lo dijo todavía no había terminado de encontrarse con la cara más feroz de la respuesta nacional.
Bastará hacer un repaso histórico, para refrescar que seducir a los diputados propios es bastante más sencillo que acordar con los senadores aunque promulguen la misma idea política.
El poroteo especulativo de inicio, arrojaría que los libertarios contarían con casi 100 votos seguros, en tanto la oposición más fuerte que es donde se abroquela el kirchnerismo encendido, algo más de 100. Quedan bajo el manto de lo que pueda surgir en las negociaciones que ya recorren los despachos de los diputados, los 36 votos de la Unión Cívica Radical y los 27 de Hacemos Coalición Federal que encabeza Miguel Pichetto.
Duro decirlo pero Argentina tiene corroído casi todo el tejido social que sin embargo sobrevive a fuerza de pulmón pero cada vez con menos oxígeno y sin estallar porque aún en la zona de confort todavía hay lugares (aunque de mayor o menor calidad) para casi todos. Una sociedad demasiado mansa también se acuña como respuesta.
La estrategia de permanente coqueteo con el presidene Milei que profesa Frigerio por lo pronto, se lo da la experiencia de saber cual es el resultado a corto plazo de romper los puentes con Nación. En ese ambiento se crió.
Es cierto que los gobernadores e intendentes tienen la responsabilidad de gobernar y no es lo mismo que balconearla desde lugares cómodos como es el congreso nacional que harán su trabajo pero lejos de la cara hereje de la realidad diaria.
Tampoco caer en que bajo la responsabilidad de gobernar hay que seguir intentando dialogar con una pared que agrede más de lo que produce y continuar con el recorrido de alzar los brazos amablemente si es que es que de todos modos no se puede porque del otro lado te dan la espalda.
Pocos días de gobierno alcanzaron de sobre modo para “seducir” a los gobernadores que con Milei, que no conoce los “pasillos históricos” de la políticos, nada se puede invertir si no se le dice todo que si.
El eje golpeador de Milei, es irritar a los interlocutores que lo critican y poner en evidencia públicamente sus peores debilidades y miserias, dejarlos expuestos entonces y de ese modo, inocularle el veneno del temor y lo que es más grave aún, erosionarle la credibilidad valor supremo para militar en política. Claro, obvio Milei sabe que la mayoría de los que transitan la política vernácula, han tenido que transitar por distintas tintorerías: todo porque por casos, alguna manchas no salen.
Y de ese modo con poca autoridad moral como para pelear con argumentos sólidos, Milei los sacude con comodidad y sino es él, lo hace aplicadamente toda su infantería puesta a trabajar en las redes sociales.
La provincia de Entre Ríos tiene 12 legisladores que la representan en el Congreso Nacional, 3 senadores y 9 diputados.
En la tan mentada sesión del senado, Alfredo De Angeli y Stella Olalla del oificialismo votaron por prorrogar por 15 días el análisis del DNU, moción que perdió, mientras que Edgardo Kueider de la oposición ayudó a tumbar esa iniciativa.
En lo que hace a diputados se supone que votarán a favor del DNU Marcela Antola, Atilio Benedetti, Pedro Galimberti (UCR), Beltrán Benedit (Libertario) y Francisco Morchio de Hacemos Coalición Federal. Y en contra Gustavo Bordet, Tomás Ledesma, Blanca Osuna y Carolina Gaillard de la oposición.
El escenario que aparece a la vista emerge como lleno de complicaciones y con escasísimo tiempo para el cierre de temporada. Milei apuesta a los gobernadores y estos a los diputados nacionales. Senadores ya se retiró del tablero.
No obstante, y por si acaso, es imposible apelar a la bestia para ordenar el templo: golpe de Estado bajo el formato que sea, no es una opción.
Es peligroso ver el humo y no aceptar que hay un incendio.





