Este lunes por la mañana, Priscila Metz de 25 años, fue hasta la casa de su expareja Román Aguilar, con el que tiene un hijo de 5 años, para recibir el dinero de la cuota alimentaria.
Cuando ingresó en la vivienda, el hombre la atacó: "De repente le tiró aceite hirviendo y le quemó el rostro. Además, cuando mi hermana cayó al piso, él aprovechó le rompió los anteojos y le reventó el celular con una maza”, contó la hermana de la chica.
La joven intentó componerse y escapar de allí, pero no pudo, hasta que “en un momento, llegó el padre de la ex pareja de mi hermana y la ayudó”, relató.
Priscila fue rápidamente derivada al hospital, donde se constató que tenía quemaduras de tercer grado en el rostro y en este momento está internada. “Tiene acompañamiento psicológico y esta monitoreada permanentemente”, aseguró la hermana, al resaltar que “la acompañan mis padres y toda la familia”.
“Fue un hecho de violencia más y lo peor de todo es que mi sobrino estaba jugando en el patio”, aseguró.
El agresor no está detenido y fue citado a la Unidad Fiscal de Género, donde deberá comparecer este martes ante la Justicia y podría quedar detenido.
“Desde la comisaría se puso en conocimiento a la Justicia, se labraron las actas y se notificó a Fiscalía. Las medidas corren por cuenta de la Justicia”, apuntó el comisario de Viale, Javier Rivas. Agregó luego que "estamos haciendo recorridas periódicas y hay cámaras de videovigilancia en el hospital. La idea es quedarnos tranquilos de que la joven esté bien”.
Antecedentes
Priscila y Román estaban casados, pero ella decidió abandonar la relación en septiembre de 2021: “No podía llegar tarde de trabajar, no podía juntarme con amigas, no podía hacer nada. Me decía que tenía estar en la casa y que él se ponía mal por lo que yo hacía. Me fui y me hizo un montón de cosas, pero nunca imaginé que iba a llegar a esto”.
La muchacha dijo además que ya había denunciado a su exmarido: “La primera denuncia fue hace más de un año. Él ya me había roto cosas. Se enojaba por cualquier cosa, se cegaba y me decía todo. Trataba de defenderme, me tenía que ir. Me decía que mi familia me iba a dejar sola, que me convenía estar con él, me manipulaba”. Luego, hubo una segunda demanda: “Me llamaron de la Municipalidad, hubo un seguimiento. Me ofrecieron un botón antipánico pero no me lo dieron. Me da miedo, porque el otro día se me apareció a las 11 de la noche. Sabe mis horarios, sabe todo”.
(Ahora)





