Entrevista a Sebastián González/Premio Fray Mocho 2019

Las construcciones del relato

Edición
1116

Sofía Arnaudín

Alambradores, da nombre a la novela escrita por Sebastián González, ganadora del Premio Fray Mocho 2019. El joven maestro mayor de obra gualeguaychuense cuenta a este medio cómo se encontró con la escritura; camino que forjó casi sin querer y que hoy lo constituye. La construcción y la escritura y la historia que le concedió el premio literario más importante de la provincia. 

De la lectura a la escritura hay una distancia que se impone tenazmente, en forma de miedo o prejuicio que atenta contra la premisa de que todos podemos escribir, imaginar mundos, historias, personajes; volcar en el papel las impresiones que nos da la vida y el sentir. En palabras de  Sebastián González: “Cuando encontrás  un autor que te gusta mucho te dan ganas de escribir. Cuando leo, es automático, quiero escribir. Entonces, escribo”, resume, con una simpleza que nos aleja de todo ese caos. Es así que el joven maestro mayor de obra construye su mundo de palabras. “Para mí la construcción y la literatura son cosas importantes. La literatura es una pasión, hasta sueño con escritores muertos que me hablan”, dice, irónico. “A mí me gusta escribir todos los días, sentarme un ratito con la computadora; a veces escribo y otras, repaso cosas, pero trato de dedicarle siempre un ratito a la escritura”, agrega.

Sebastián tiene 35 años. Estudió arquitectura en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y luego de seis años retornó a su Gualeguaychú natal para dedicarse a la construcción, oficio de familia. Su paso por la academia no sólo afianzó los cimientos de lo que hoy es  su medio de vida, sino que le abrió las puertas hacia un mundo hasta entonces desconocido, inesperado: su pasión por la lectura.  “Empecé a leer y escribir como hobby  a los 22; 23. En la secundaria medio que no me gustaba mucho Literatura, era mal alumno (se ríe). Fue yendo a estudiar Arquitectura a Rosario que un profesor nos habló de la importancia de la literatura y de lo importante que es leer. Eso me quedó dando vueltas.  En el lugar donde yo vivía no teníamos ni televisión, entonces, un día, cuando terminé de estudiar a la noche, me puse a leer por placer y no paré más”, cuenta el  ganador del Premio Fray Mocho en género Novela 2019.

“Yo sabía que daban el resultado el 30 (de octubre) y calculé que iba a ser a la mañana. Cuando empezó a sonar el teléfono y vi que era característica de Paraná… me dio mucha alegría junta”, rememora, sobre el momento en el que desde la Secretaría de Cultura de Paraná, le anunciaban que había sido reconocido con el máximo premio literario de la provincia, por su novela Alambradores, una historia de cinco hombres que trabajan en el campo y que deben atravesar una situación de incertidumbre, ante la espera de un patrón que no llega. El fiero les partió la oreja de un bolazo, comienza, un relato que es fiel a su voz propia.

(La nota completa en la edición 1116 de la revista ANALISIS del jueves 12 de noviembre de 2020)

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