El periodista Gabriel Michi analizó la actualidad de la profesión, con sus dificultades pero también con sus fortalezas, en el marco del día del periodista que se celebra este miércoles 7 de junio.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Michi sostuvo que “es un día del periodista muy particular, en especial por las condiciones en que se está desarrollando nuestro trabajo; somos parte de una generación que le tocó atravesar distintos momentos, obviamente el retorno de la democracia nos permitió poder desarrollar este oficio con libertad pero no estamos exentos de lo que está pasando a nivel mundial con el cambio tecnológico y su repercusión en nuestro trabajo cotidiano, a veces con herramientas que nos ayudan pero muchas veces también con tecnología que nos termina condicionando y limitando nuestro trabajo”.
“A eso se suman las particularidades de nuestro país, con las crisis económicas permanente, una enorme flexibilización laboral en el oficio, con mucha precarización que obliga a que casi todos seamos multi-empleados, es decir que tenemos que tener más de un trabajo para poder llegar a fin de mes, y eso también condiciona la calidad del periodismo que se hace y lo que se le brinda a la sociedad. Y por otro lado, nos pegó e impactó mucho el tema de la famosa grieta que dividió las agua en el periodismo, particularmente el de Buenos Aires pero también sabemos que hay grietas en casi todas las provincias, y obviamente cuando los medios y los periodistas tienen una dependencia de pautas oficiales y demás también termina contaminando y generando una encerrona al periodismo. En ese contexto nuestra pelea como periodistas es tratar de conservar el mayor grado de independencia posible, siempre sabiendo que nuestro último destinatario es el público”, analizó.
En este marco, consideró que “es necesaria e imprescindible la discusión en el plano de la pauta publicitaria”: “Nos debemos esa discusión, hubo algunos intentos de regulación pero habiendo leído los proyectos, creo que ninguno era lo suficientemente bueno ni real, y en general lo que descuidaban era al periodista como periodista, estaba más pensando en una cuestión de medios más que de periodistas. Lo mismo pasó con la ley de medios que tuvo cosas que eran muy buenas pero los periodistas éramos una especie de convidados de piedra y casi no nos mencionaban, y eso es no entender el rol del sujeto periodista dentro del escenario de los medios de comunicación. Por eso creo que es necesaria una regulación, pero no desde la visión simplista donde el medio que más audiencia tiene se lleva la mayor cantidad de pauta porque eso termina siendo excluyente de los medios más chicos”.
Consultado por la situación de la profesión en comparación con otros países, Michi afirmó que “históricamente el periodismo argentino es de los mejores de América Latina, junto con el colombiano y con algunas expresiones del periodismo mexicano y brasileño. En términos generales, Argentina tiene una tradición muy fuerte de buen periodismo y comparativamente con otros países, aun con todas las dificultades que describí al principio, sigue teniendo un valor agregado interesante”.
De todos modos, evaluó que “hay que tener en cuenta lo que está pasando con la crisis global con respecto al sostenimiento de la prensa gráfica tradicional por la falta de pauta, de publicidad, el encarecimiento del papel y los insumos, sumado al cambio tecnológico y de costumbres de consumo de parte de la gente, y el tema de la grieta que se replica en muchísimos lugares”.
“En Estados Unidos el tema de la grieta entre republicanos y demócratas también es muy fuerte y en algunos casos hasta supera lo que pasa en Argentina; pasa en España y en Francia, y las discusiones que tenemos en materia salarial también se están dando en otros países pero es muy distinto el poder adquisitivo del periodismo de otros lugares del primer mundo. En América Latina hay mucho periodismo que no solamente tiene que tener multiempleo dentro del periodismo sino también por fuera del periodismo; es decir que muchas veces encontramos periodistas que trabajan de periodistas por la mañana y que de tarde manejan un taxi, y este asunto está bastante descuidado en América Latina”, analizó.
En este contexto, planteó que en Argentina “estamos haciendo un periodismo que le habla a los convencidos, lo que vemos en los medios de comunicación es que le hablan a su público cautivo y con eso lo que hacen es retroalimentar ideas preexistentes y prejuicios de todo tipo, desde lo político, lo ideológico y demás”.
“Estamos viviendo una parcelación, una segmentación de público muy fuerte y también hay una segmentación de la búsqueda de la verdad, es decir que sólo cuento lo que me sirve dentro de mi discurso ideológico y eso no es periodismo. Tanto se criticó al periodismo militante y hubo periodismo militante de los dos lados de la trinchera, y cuando segmentás tanto la información de esa manera lo que se hace es retroalimentar el esquema de prejuicios, anular al otro y dañar al sistema democrático como tal porque no se permite que en esos medios haya voces disidentes a la que plantea la línea editorial”, concluyó.




