Entre la Biblia y el calefón

La voz del cura Rolando Camino conmocionó al poder el 25 de mayo. Fue la gesta patriótica del humilde curita concordiense, que intentó poner blanco sobre negro en torno a los negocios y las consecuencias nefastas en la sociedad del avance a pasos agigantados del narcotráfico. Horas antes, ANALISIS había advertido de la misma situación, pero todos miraron para otro lado y siguieron disfrutando del glamour de la sociedad paranaense. Mientras tanto, crece la venta de marihuana y de cocaína en Entre Ríos, en especial en Paraná, Concordia y Gualeguaychú. En tanto, en cada causa contra el narcotráfico por lo general se mezclan narcos, abogados defensores ligados al gobierno provincial y, a la vez, a policías en actividad o retirados, lo que constituye una preocupación, aunque desde el oficialismo se lo quiera negar.
El joven cura concordiense respiró hondo, miró a los ojos a cada uno de los gobernantes y les enrostró una situación de la que todos hablan, pero poco hacen. “Siendo párroco de toda esta comunidad uno lo palpa y lo vive de cerca, es escandaloso el creciente consumo de drogas que hace cada vez más estragos a más temprana edad. La droga es como una mancha de aceite que todo lo invade, no reconoce fronteras, ataca por igual a ricos y pobres. No podemos permanecer indiferentes ante este flagelo que está destruyendo la humanidad, especialmente las nuevas generaciones”, dijo. El silencio fue como que se profundizó en la parroquia barrial, donde desde hace algunos años viene desarrollando su tarea militante barrial y de compromiso el padre Rolando Caminos, oriundo de Concordia, pero con una tarea social reconocida en El Impenetrable chaqueño, donde el hambre, la miseria y las necesidades básicas brillan por su ausencia, en esa zona olvidada de nuestra argentina.
“Le pido a Dios tener fuerzas para denunciar la criminalidad de los que comercializan drogas; que están provocando este inmenso mal en tantos jóvenes de la sociedad. Dios se los va a cobrar”, acotó en varias oportunidades. “La dignidad humana no puede ser pisoteada de esta manera. A los que narcotrafican con este comercio de vida, Dios se los va a cobrar”, remarcó.
“Urge al Estado combatir el narcotráfico”, reclamó, a la vez que calificó a los narcotraficantes como los “enemigos que nos rodean, que nos sitian, nos cercan por todas partes, nos quieren derribar”. La información salió en los diarios, en los sitios web, en las radios, los canales, pero, por esas casualidades de la vida, en ningún medio televisivo se observó ni siquiera una síntesis del audio y la imagen del cura Camino al momento de hacer las denuncias desde el púlpito.
(Más información en la edición gráfica de ANALISIS de esta semana)