El que busca no siempre encuentra

Oscar Londero
(especial para ANALISIS)
Los radiogramas sirven para que la Gobernación y la Presidencia intercambien información. Se trata de mensajes que se emiten a través de una red cuyo manual de procedimiento fue redactado por una dictadura. Todavía está vigente y establece que las comunicaciones deben incinerarse al cabo de un año.
Quien quiera conocer los mensajes que la Gobernación de Entre Ríos y la Presidencia de la Nación intercambiaron durante la Semana Santa de 1987 se verá frustrado. Aunque cueste creerlo, los radiogramas fueron incinerados siguiendo un procedimiento establecido por un reglamento vigente desde 1968, cuando la dictadura de Juan Carlos Onganía usurpó el poder.
El hecho es vox populi entre archivistas y empleados ligados a la Red Radioeléctrica de la Nación, de la que forman parte los gobiernos provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sin embargo es desconocido por los ciudadanos de este país, a los que se impide el acceso a documentos oficiales relacionados con la historia reciente.
La situación quedó en evidencia cuando se pretendió “acceder a copias de los radiogramas emitidos desde y hacia la Presidencia de la Nación entre el 15 y el 18 de abril de 1987, con motivo del alzamiento militar registrado en esos días”.
(Más información en la edición gráfica de ANALISIS de esta semana)