Julián Jarupkin. (Foto: ANALISIS)
El dirigente de Barrios de Pie en Paraná, Julián Jarupkin, analizó la realidad de los sectores más vulnerables y habló de cómo golpea en los barrios este contexto de crisis económica y social.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Jarupkin afirmó que “la situación es muy compleja, lo venimos advirtiendo hace un tiempo más allá de que los movimientos sociales como el de (Juan) Grabois –que por suerte al fin se acordó que había que manifestar públicamente el enojo, como dirigentes, en la calle de los sectores sociales por la situación actual- y coincidimos en varias cuestiones relativas a la situación social pero sobre todo a la situación económica de los sectores más vulnerados”.
“Con la organización Barrios de Pie y Libres del Sur tenemos un Instituto de Investigación que se encarga todos los meses de medir el índice barrial de precios en los comercios de cercanía de las personas que asisten a nuestros merenderos y comedores, y este índice todos los meses nos está dando dos o tres puntos por arriba de la inflación, cuestión que nos preocupa muchísimo porque ayer se informó la suba de la canasta básica alimentaria, la suba de la canasta básica familiar y este 5% que relatan en los barrios y en los sectores más vulnerados es muchísimo más”, apuntó.
Aseveró que “la realidad es que todos los meses da dos o tres puntos más la inflación en los sectores más vulnerables porque está la imposibilidad de caminar 20 o 30 cuadras para buscar el mejor precio. Y esto repercute de modo mucho as fuerte en los bolsillos de quienes menos tienen porque utilizan mayor cantidad de los ingresos para lo alimentario, que es la cuestión central”.
Describió que “en general los compañeros piden empleo, porque lo que mayormente quiere la gente es poder tener una estabilidad en su ingreso; los compañeros y compañeras de las entidades en su mayoría tienen un plan Potenciar Trabajo pero la gente del territorio y del barrio ni siquiera tiene esos ingresos y la está pasando mucho peor”.
“Cabe aclarar que la mitad del salario mínimo vital y móvil, con los números de la canasta que informó ayer el INDEC, está por arriba de la situación de indigencia; es decir que la situación de indigencia está a la misma altura que el que cobra 45.000 pesos. Así que un trabajador promedio de cualquier municipio está por debajo de la indigencia o cualquier trabajador de una empresa está muy poco por arriba. La precarización es enorme, las salidas laborales y las changas cada vez son menos, y la situación alimenticia y todo lo que rodea –transporte, calzado, ropa, abrigo, servicios- no están pudiendo ser solventados”, planteó Jarupkin.
Sobre el ánimo que se divisa en la gente de los barrios, mencionó que “este mes la organización está recorriendo los barrios con una encuesta alrededor de un indicador familiar de derecho y algunas preguntas respecto del humor social, y la gente dice dos cosas: una que está enojada y la otra, que anímicamente está deprimida, porque no saben qué es lo que va a pasar y la angustia. No es una cuestión de miedo ni de ansiedad sobre el futuro ni sobre el dólar; hay un enojo porque no llegan a cubrir las necesidades básicas pero también este golpe anímico”.
“Una vez que comienza a haber estas cuestiones, sobre todo después de la pandemia donde estuvimos mucho tiempo aislados, encerrados, que afectaron gravemente a nivel psicológico, emocional y eso lleva a una menor calidad de salud y un consecuente relato en la imposibilidad de acceder a ella porque ni siquiera hay salitas en los barrios o el hospital público les queda a más de 30 cuadras. Entonces, se hace un combo que en cuanto al humor social está muy cerca de lo que dice Grabois, y nosotros lo venimos advirtiendo hace más de dos meses ya”, analizó.
Como conclusión, reflexionó que “es muy complejo poder visualizar en nuestro país algún tipo de salida, hay mucha coincidencia en la calle y en quienes nos sentamos a hablar y a intercambiar información en torno de la situación social-económica, política de tener una alternativa de salida favorable, que mejore en corto tiempo la situación tan compleja de la realidad sin dejar de lado ninguno de los aspectos: salud, salarios, acceso a la educación, inflación. Por eso creo que de acá a fin de año vamos a tener un camino muy cuesta arriba, y si no se tiene un cambio de política sobre todo para los sectores más vulnerados, que están llegando a ser el 50% del país –la mitad de nuestro país está pasándola muy mal-, y a los sectores de trabajadores, jubilados, vamos a tener realmente un malestar mucho más grande con manifestaciones más desmedidas en la calle, y eso se está notando en el día a día y en el trato con la gente en la calle”.
“Me preocupa que se naturalice tanto en el gobierno, como escuchar a (Silvina) Batakis que vamos a pasar dos meses malos, con (Alberto) Fernández sin poder una lógica de funcionamiento de su gobierno a nivel económico, por eso hemos tomado la posta de salir a la calle, hemos invitado a los otros sectores y gremios a hacer lo mismo. Una de las salidas oportunas es poder hacer una gran mesa donde se coloquen las políticas públicas que necesitamos, donde realmente se visibilice un futuro donde estemos la mayoría adentro y que esto sea a corto plazo; después se planificará en el mediano y largo plazo. Si esto no se da vamos más en camino de generar una desestabilidad económica, política y social que nadie quiere pero que lamentablemente puede llegar a pasar”, concluyó.





