La integrante de la ONG “Suma de Voluntades”, Anabella Albornoz, describió la grave situación social que atraviesa cada vez más gente en la ciudad de Paraná y comentó el trabajo solidario que se realiza en ese sentido.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Albornoz señaló que “en los últimos dos meses hubo que aumentar la cantidad de porciones porque salían los equipos a la noche y se quedaban sin comida y los voluntarios salían a comprar a último momento porque además de las personas que están en situación de calle que suelen venir siempre a comer, también se sumó gente de muchos barrios que no tienen el sustento diario”.
“Por eso tratamos de buscar estrategias para sumar a la comunidad a esta gran cadena solidaria y que nos puedan dar una mano y habilitamos una heladera solidaria en la sede de Suma de Voluntades para que aquellas personas que quieran colaborar con una vianda la puedan llevar ya preparada y así nosotros tenemos para estas contingencias, porque no solamente pasa en la plaza sino también en la sede misma de Suma que hay gran afluencia de gente que va a pedir para comer”, definió. 
Sobre el trabajo integral, dijo que “la comida termina siendo una excusa y la idea nuestra es poder acompañar a las familias, tratamos de acompañar a la mayoría, insistimos en la escolarización de los chicos, cada tanto se les pide la libreta, y demás. Hay días en que no da mucho el margen para una charla pero nos dividimos en grupos para lograr que así sea, porque esta situación trasciende el plato de comida, trasciende la asistencia”.
“Cada vez es más la gente que tiene la necesidad de ir a comer a una plaza o a un comedor comunitario; hicimos un relevamiento con las personas con las cuales venimos trabajando y generalmente comen una sola vez al día y lo hacen en comedores o retiran en algún lado esa comida”, apuntó.
En relación con la escolaridad de los niños, comentó que “en las escuelas de la zona oeste de Paraná venimos articulando el trabajo desde hace bastante tiempo y también con el Consejo de Educación en acompañamiento escolar. En este momento de crisis parece que nada alcanza, y hay que entender que el chico va a la escuela y necesita tener el estómago lleno o, al menos, comer en la escuela. A nosotros nos pasa que no podemos pensar ninguna actividad sin darles una colación o algo para comer a esos chicos, porque van a la actividad con la panza vacía”.
Al respecto, reflexionó que esta situación de hambre “genera mucha desesperanza y eso se ve tanto en niños como en adultos; también hace que no puedan prestar atención y lo primero que preguntan es si hay algo para comer”. “Se vive el día a día, y cuando eso pasa no hay posibilidades de proyectar, ni de soñar”, definió.
En ese marco, sostuvo que “cuando son adolescentes cuesta mucho más tenerlos escolarizados, alejarlos de las calles, de la droga, pero hacemos hasta lo imposible dentro de nuestras posibilidades para que la calle no nos gane. Y aunque hay situaciones en que nos gana, hay que seguir intentándolo; la pobreza tiene que tener un abordaje interdisciplinario, no tienen que ser acciones aisladas sino caminar todos juntos para abordarla, en la urbanización de barrios, en la cuestión alimentaria, el club o la canchita del barrio, equipamiento urbano”.
Específicamente en cuanto a urbanización de barrios populares, Albornoz sostuvo que “la situación es complicada en todos lados, no solo en Paraná, por suerte hay una ley de barrios populares que los ampara y se está proponiendo una reforma de la misma para, no solamente promover la urbanización, sino también para garantizar los derechos básicos”. “Obviamente falta muchísimo y la urbanización tiene que ver con la movilidad social, porque un barrio donde no pasa el recolector de basura, no hay luminarias, y demás, da lugar a un montón de cosas”, aseveró.
Consultada por las formas de ayudar, mencionó que “la heladera solidaria está habilitada lunes, miércoles y viernes de 9 a 12 y de 17 a 20, lo único que se pide es que tenga fecha de elaboración; y se pueden donar alimentos no perecederos. Y en este momento lo que estamos solicitando es si alguien voluntaria y solidariamente quiere darnos una mano en un emprendimiento de panificación en barrio El Perejil, necesitamos un capacitador; y también profesionales en psicología o psiquiatría para la gente en situación de calle que tiene problemas de consumo problemático”. “La idea es poder armar un equipo interdisciplinario para acompañar a aquellas personas con problemas de adicciones o psiquiátricos”, explicó.
Por último, valoró “la solidaridad de la gente; sostener toda la estructura de Suma de Voluntades es muy pesado mes a mes, porque todos los días hay que pensar en la comida, en los costos, acompañamos a pacientes oncológicos, y demás, y todo se pude hacer gracias a la gente, ya sea los que van como voluntarios que todos los días sostienen las actividades o los que se acercan y colaboran con donaciones”. “Estamos más que agradecidos y la verdad es que eso da esperanza, más en estos momentos complicados para todos, da esperanza que siga habiendo tanta solidaridad presente”, concluyó.





