El periodista de LT10 Santa Fe, Guillermo Tepper, contó la experiencia de la vecina provincia con el uso de la ley de lemas a la que calificó como “una trampa”.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Tepper contó que “la ley de lemas en Santa Fe surgió como un engendro de una hábil negociación de quien fue gobernador Víctor Reviglio con el líder radical de ese momento, Horacio Usandizaga”.
“Reviglio tenía la visión de que la provincia de Santa Fe estaba perdida y asomaba la oposición del radicalismo como la opción preferida, pero Usandizaga tenía una feroz interna con Luis “Changui” Cáceres muy ligado a Raúl Alfonsín. Ante el temor de Usandizaga de perder esa elección interna, lo que hace es negociar con Reviglio la posibilidad de la ley de lemas. En ese contexto aparece la figura de Carlos Reutemann que hasta el momento nunca había militado y la única relación conocida con la política hasta el momento era la lapicera que Perón le había regalado después de una carrera de Fórmula 1; era un hombre totalmente alejado de la política”, recordó.
“En ese marco aparecen las candidaturas testimoniales a partir de la maniobra y habilidad de Carlos Menem de subir a Palito Ortega en Tucumán, Reutemann en Santa Fe y otros candidatos testimoniales que frente al desgaste natural de la política aparecían como emergentes populares, conocidos, y con chances de llegar a cargos ejecutivos y legislativos. Allí parece la figura de Reutemann con el movimiento “Creo en Santa Fe” y del otro lado el peronismo tradicional. De esta forma la ley de lemas consagró en su momento a Reutemann, sumando los votos de todos los sectores del partido, por más que pensaran absolutamente distinto”, apuntó el periodista.
Además, sostuvo que “la ley de lemas tuvo sus momentos muy turbios en la Legislatura de la provincia porque hubo muchos dirigentes que habían planteado públicamente que se oponían a ella pero llegado el momento levantaron la mano a favor de la ley de lemas. Evidentemente hubo una negociación no muy clara para la aprobación de la ley de lemas, y de esta forma se fue consolidando el poder de Reutemann en la Gobernación de Santa Fe en 1991-1995 que desconfiaba profundamente de la vieja dirigencia del justicialismo y llamó a sus amigos a gobernar, que era gente que provenía del liberalismo, del MID, y el sector privado”.
“Su gran delfín era Jorge Obeid, que fue intendente de la ciudad de Santa Fe, y era tanto el poder que había concentrado Reutemann que él mismo señalaba con el dedo a quién debía ser el próximo gobernador del peronismo. De esta forma llegó Obeid a su primera gobernación de Santa Fe en 1995; luego fue la segunda gobernación de Reutemann y después la segunda gobernación de Obeid, con una actitud ya de sinceridad de la trampa electoral que era la ley de lemas”, planteó.
En este marco, dijo que “la derogación de la ley de lemas era muy resistida por amplios sectores del peronismo que no querían que desaparezca porque obviamente los favorecía, y les otorgaba determinadas ventajas políticas a las distintas vertientes del movimiento, porque lo que hacía era aglutinar a todos esos sectores casi incompatibles ideológicamente pero que finalmente llegaban al poder”.
Consideró que “la derogación de la ley de lemas en Santa Fe fue reconocer el fracaso y la trampa de este sistema” y describió que “Jorge Obeid –entrerriano, oriundo de Diamante- provenía de un sector que congeniaba con sectores más progresistas del peronismo; muy cercano al entrerriano Jorge Busti y al cordobés José Manuel De la Sota; lideró la JP regional Santa Fe cuando estudiaba, y no solamente fue el hombre que derogó la ley de lemas sino que reestatizó el agua, la vieja Aguas Provinciales que estaba en manos privadas pasó a ser ASSA (Aguas Santafesinas). En ese momento, ya con un Reutemann casi fuera de carrera en el Senado nacional hubo un quiebre importante de la relación ciudadanía-gobierno donde mucho tuvo que ver la inundación de 2003 donde se cae la imagen de Reutemann y su equipo y se rompe esa empatía entre la gente y el ex gobernador de la provincia”, rememoró.
“Todo esto posibilitó que haya un cambio de signo político en la provincia de Santa Fe y después de varios intentos, llega a la Gobernación el socialista Hermes Binner aliado con radicales como Frente Progresista”, refirió.
Consultado por la boleta única de papel, consideró que “tiene sus ventajas, porque evita la trampa” y describió que “la boleta única tiene la foto del primer candidato de cada partido y los dos o tres siguientes en la lista”. Aclaró que “solo se vota con boleta única para cargos provinciales, no para cargos nacionales que siguen con el viejo sistema a incluso se ha votado simultáneamente”.
En cuanto a las ventajas, señaló que “se evita el voto en cadena, el llevar la boleta que te deja el puntero desde tu casa, se evitan las boletas que no son oficiales y luego se impugnan. Acá la boleta es oficial, es única y está en el cuarto oscuro firmada por fiscales y presidente de mesa; el votante detrás de un box marca con una X el candidato que prefiere y la coloca en la urna, para luego computarla. De este modo se computa mucho más rápido porque se evitan las boletas impugnadas y demás”.
No obstante, marcó como crítica a este sistema que “sólo aparece el primer candidato, o hasta el tercero dependiendo del tamaño de la boleta, y se desconoce a los que siguen en la lista donde puede aparecer el tren fantasma. De todos modos la lista entera está estampada en el cuarto oscuro o puede consultarse por Internet en la Secretaría Electoral, pero creo que el 98% de la gente ni lee la lista completa”.
“Con la ley de lemas llegamos a tener en una mesa de elección provincial cerca de 80 boletas o más, porque hubo ocasiones en que un solo partido presentaba seis, siete u ocho candidatos. Incluso hubo hechos muy anecdóticos como el ejemplo de una mujer que salió electa concejal en Rosario por confusión de nombres, porque había dos mujeres con el mismo nombre. Y hasta se llegó a truchar la sigla del ARI y un espacio llamado Argentina Reales Ideas y la gente votaba creyendo que votaba al partido de Elisa Carrió y no era así. Hay como éstas, muchísimas anécdotas de lo que significó la trampa y el fracaso de la ley de lemas”, analizó.
Finalmente, aseveró que “a estos temas hay que mirarlos colectivamente, según lo que la gente está demandando y no por el interés personal de una elección y en un momento coyuntural como éste, previendo lo que pase en pocos meses. Un sistema electoral tiene que ser un sistema para el futuro y debe perdurar en el tiempo; no se pueden cambiar las reglas electorales permanentemente”.




