El periodista de Cadena 3, Sergio Suppo, autor del libro “Malvinas, el lugar más amado y desconocido por los argentinos” brindó detalles de lo que fue el trabajo que dio origen a la publicación, que presentará en Paraná junto a Alejandra Conti, este viernes en el marco del ciclo de charlas periodísticas que organiza ANALISIS.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Suppo sostuvo que “fue una experiencia muy intensa en varios sentidos, primero porque lo que se preveía que iba a ser un simple trámite de preparación, gestión de los pasajes y viaje –como habitualmente hacemos los periodistas para una cobertura- se convirtió en una pesadilla de casi cuatro meses”.
“Estuvimos en Malvinas el 2 de abril del año pasado al cumplirse 40 años del comienzo de la guerra, en esa época estábamos saliendo de la pandemia y en Malvinas todavía no se había levantado la cuarentena y la prohibición para poder llegar, entonces lo que iba a ser un viaje normal viajando desde Chile o desde Río Gallegos se convirtió en una gestión muy larga, no nos querían acreditar, no querían dejarnos llegar, hubo que hacer innumerables trámites de acreditación y tuvimos que ir primero a Londres, después a una base militar cerca de Oxford y desde allí volar en un avión charteado que contrata la Fuerza Aérea en el que viajaban civiles isleños y militares y personal antártico. Es raro tener que hacer todo esto para ir a 700 kilómetros de la costa continental argentina. Después tuvimos que hacer cinco días de cuarentena en las islas, por suerte Alejandra y yo teníamos las vacunas de AstraZeneca y solo hicimos cinco días, si hubiéramos tenido la Sputnik eran ocho días de cuarentena”, relató.
Agregó que “después encaramos la cobertura para Cadena 3 y finalmente este libro que recoge la experiencia del viaje y además es parte de una larga investigación sobre cómo viven hoy los isleños, cómo cambiaron después de la guerra, qué hay hoy en las islas y qué pasó durante estos 40 años. El libro recoge las crónicas de ese viaje y también un montón de datos duros, estadísticas, situación económica, social y política sobre cómo se vive ahí”.
En ese contexto, comentó que “lo nuevo en Malvinas es el enorme enojo que se ha ido acumulando en contra de los gobiernos argentinos; la cordialidad con que los isleños recibían a los argentinos en los últimos 25 años se ha ido diluyendo y cambiando. Alejandra es una periodista que hizo muchas coberturas en Malvinas, era su sexto viaje de trabajo a las islas, tiene más de 25 años de cobertura del tema y conocía muy bien a los isleños, y por eso fue la primera que detectó un cambio de clima muy fuerte. La última vez que había ido era para los 30 años del comienzo de la guerra”. “Hoy hay un clima no hostil en el trato personal, porque fueron educados, respetuosos, no hubo destrato y nunca nos negaron el saludo, pero claramente no querían hablar de la guerra, ni de la situación de ellos, ni de sus perspectivas respecto de lo que quieren ser. Eso es lo más llamativo que uno encuentra hoy en las islas”, sentenció.
Sobre la vida en el lugar, Suppo contó: “Desde mi perspectiva que era la primera vez que iba a Malvinas, encontré una población chica, en total son 3.700 según el último censo. En Puerto Argentino-Puerto Stanley no hay más de 3.000 y el resto es población rural, unas 700 u 800 personas viven en la zona rural de las dos islas, en estancias enormes. Tienen un nivel de vida socialmente muy aceptable, bastante por encima de la media del promedio latinoamericano, y es una sociedad que ha ido creciendo demográficamente en los últimos 40 años, y han ido incorporando también inmigrantes que van con contratos de trabajo, que hacen trabajos de servicio que los isleños no quieren hacer como son los mozos de los bares, servicios gastronómicos, limpieza de hoteles”.
Acotó que “Puerto Stanley es como estar visitando un pueblo de la costa de Escocia, un pueblito muy chiquito y es la única población que hay, después hay dos o tres caseríos y no mucho más que eso. Además de la base militar donde hay una población transitoria que va por dos o tres años, que con motivo de la pandemia se había reducido de entre 2.500 y 2.800 a más o menos 1.000 efectivos. Es como un pequeño pueblo militar donde está la base, con un puerto y el aeropuerto en el cual uno llega y se va de las islas. Siendo argentino uno tiene las vivencias propias de ir a visitar y recorrer los lugares históricos donde ocurrió la guerra y el cementerio de Darwin”.
Analizó asimismo que “los isleños han afianzado su convicción de que quieren ser británicos y en Argentina en los últimos 40 años no se ha borrado la idea de que se debe seguir reclamando la soberanía, pero estamos en un punto muerto desde hace 40 años en ese terreno. El libro plantea y explora algunas situaciones, oportunidades y desventajas que han ocurrido, ha cambiado geopolíticamente la importancia de las islas en los últimos años, con motivo de la importancia que ha adquirido la Antártida en la disputa que muchos países tienen por ese territorio compartido por muchos países; de hecho Inglaterra tiene bases muy próximas a la Argentina en el mismo lugar y las Malvinas se han convertido en la base logística desde donde se abastecen las bases británicas en la Antártida”.




