Las conexiones de personajes conocidos

El dinero narco cruza el túnel

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1119

En una causa por lavado de activos del narcotráfico en la Justicia Federal de Santa Fe, fue procesado Elbio Gonzalo Caudana junto al hijastro del jefe narco rosarino Luis Paz y otras personas, por sus distintos roles en las maniobras con vehículos e inmuebles para darles apariencia legítima al dinero proveniente del tráfico de drogas. Se revelan además las conexiones de Caudana con personajes de relevancia nacional en el mercado de la cocaína y la marihuana, que a su vez están vinculados con otros narcos de Paraná y la región en otras causas federales aún abiertas. Los negocios e inversiones en la actividad nocturna de los Barretto, y sus “colaboraciones” en clubes de la ciudad. 

J.A.M.

De ida o de vuelta, el dinero del narcotráfico cruza asiduamente el túnel subfluvial con más frecuencia que la imaginada. Vehículos e inmuebles se transan entre narcos de ambas orillas, ya sea como forma de pago de droga o en las transacciones que buscan borrar el rastro de la plata proveniente del comercio de marihuana y cocaína, prolijamente suscriptas en escribanías. También aparecen jugosos negocios en torno a la actividad nocturna, como la inversión en boliches y eventos en Paraná y Santa Fe. Queda claro, una vez más, que el dinero que se recauda en los territorios donde la venta de droga produce estragos de todo tipo, no se invierte allí, sino que se disfruta en otros lugares donde nadie pregunta sobre su origen.

Recientemente el fiscal Federal de Primera Instancia número 2 de la ciudad de Santa Fe, Walter Alberto Rodríguez, formuló el requerimiento de elevación a juicio de seis personas por el delito de lavado de activos provenientes del narcotráfico. El principal imputado es un hombre recientemente condenado en la megacausa que desbarató una banda que distribuía marihuana y cocaína en la región, previamente adquiridas en Bolivia y Paraguay, bajo la dirección de un expolicía. Se trata de Emanuel “Enano” González, hijastro del empresario narco rosarino Luis Paz. Fue procesado junto a sus familiares que actuaban como testaferros, y al narco paranaense Elbio Gonzalo Caudana, quien intervino en operaciones comerciales que buscaban darle apariencia lícita a los bienes del santafesino.

A Caudana le adjudican el aporte criminal necesario en las maniobras de lavado de activos relativas a la venta del auto Totota Corolla modelo 2010 dominio IXZ803 a Emanuel Maximiliano González, y a la compra al mismo narco del inmueble ubicado en calles Estrella Federal y Glicinas de la localidad de Sauce Viejo, provincia de Santa Fe.

Es decir, para el fiscal federal las maniobras de lavado tenían como objetivo blanquear los ingresos de González, para lo cual el Enano contó con la colaboración de Caudana y de sus parientes y allegados que actuaban como “prestanombres” para la titularidad de bienes, como Beatriz María del Luján González, Inés Marta González, Melani Ailen Eberhardt y Marta Teresa Palavecino. Por eso, lo imputa a González como autor del delito de lavado de activos, y a los demás como partícipes necesarios. A su vez, este narco que fue condenado en 2018 tiene otra causa por el mismo delito, por su participación en las maniobras de lavado de activos de origen ilícito provenientes de la organización narcocriminal liderada por Luis Alberto Paz, quien también tiene conexiones con otro pesado narco paranaense prófugo en otra causa penal federal.

Caudana podría decir que le vendió un auto y le compró una casa quinta a González como lo hubiera hecho con cualquier otra persona. Pero para el fiscal Rodríguez “las particularidades del hecho que se le imputa, y la comprobada participación objetiva de Elbio Caudana en conductas vinculadas con el tráfico de drogas, permiten suponer que tenía conocimiento de las actividades delictivas endilgadas a Emanuel González, como así también de la procedencia de los fondos con que realizó la adquisición de un automotor y un inmueble”.

La primera transacción fue el 24 de junio de 2016, cuando Caudana le vendió a González el mencionado auto Toyota Corolla gris, y recibió a cambio dinero originado en el tráfico de estupefacientes. Con el fin de disimular la identidad del verdadero propietario, el vehículo fue registrado a nombre de Beatriz González, aunque las investigaciones realizadas con vigilancias y seguimientos dieron cuenta de que era el narco quien utilizaba el rodado. A su vez, en la pesquisa se supo que el Corolla fue previamente adquirido por Caudana el 9 de noviembre de 2015 a Carlos Alberto Domínguez, padre de Javier Maximiliano Domínguez. Este último fue condenado por el transporte de 32,7 kilos de cocaína secuestrados el 12 de diciembre de 2015 en la localidad de Fermín Rolón, provincia de Formosa. Este fue uno de los hechos por los cuales fue condenada la organización encabezada por Emanuel González y el expolicía Edgardo Baigoria. De este modo surgen los claros vínculos que ya por entonces mantenía Caudana con esta banda de despliegue nacional e internacional, la cual probablemente le proveía las sustancias que luego él distribuía en Paraná y otras localidades de Entre Ríos.

La otra operación se descubrió en el allanamiento a la escribanía ubicada en calle Primero de Mayo 2142 de Santa Fe, donde localizaron un registro correspondiente a la certificación de firmas en un boleto de compra venta de un inmueble, donde surge que el de 13 de julio de 2016 por González le vendió a Caudana la casa quinta ubicada en calles Estrella Federal y Glicinas de Sauce Viejo. Se trata de una propiedad compuesta por dos lotes lindantes, de 520 y 817 metros cuadrados cada uno, con todas las comodidades y una espectacular vista al río Coronda. En el detalle de la transacción según se lee en el documento, las partes pactaron la venta por un valor total de 1.600.000 pesos, de los cuales al momento de la firma Caudana entregó en efectivo la suma de 155.000 pesos, un auto Honda Civic Exs dominio LNH536 (valuado en 450.000 pesos) y una moto Yamaha XTZ250 por un valor de 70.000 pesos. Asimismo, convinieron que el saldo de precio se abonaría en dos cuotas más en julio y diciembre de ese año.

La sospecha es que se habría tratado de una operación simulada para que González pudiera blanquear sus ingresos de la droga. De acuerdo a la información del Registro Nacional de la Propiedad Automotor, al momento de la fuma del boleto el Honda Civic era de Caudana, pero al parecer nunca se lo entregó a González, pese a que el boleto expresamente refiere que los vehículos que integraron el precio de venta fueron entregados en el acto. Pero quedó que Caudana seguía en poder de ese auto cuando él cayó en octubre de 2016 con 10,5 kilos de cocaína en la ruta nacional 18, cerca de Villaguay. En esa causa investigada por la Policía Federal de Paraná, se secuestró el Honda Civic, junto a un VW Up!, un Citroën C4 y una camioneta VW Amarok, entre otros bienes. En la sentencia del Tribunal Oral Federal de Paraná se dispuso el decomiso de esos vehículos, que quedaron depositados a la intemperie en el predio de la antena de LT 14. Además, el Civic apareció en un asalto a una casa quinta ubicada sobre la ruta nacional 18 en Colonia Avellaneda, en el cual señalaron a Caudana como uno de los autores de un hecho que aparentaba ser más un ajuste de cuentas.

Además, se constató que la escritura traslativa de dominio del inmueble nunca fue otorgada ni tampoco se perfeccionaron las transferencias de titularidad de los vehículos indicados. Por esto, esta maniobra particular, según el fiscal federal, permitió a González ingresar a su patrimonio, al menos, la suma de 155.000 pesos en efectivo, y así dar apariencia de licitud a ingresos obtenidos de actividades delictivas.

A su vez, González volvió a querer vender la quinta a otra persona. Al parecer nunca conseguía a nadie limpio de antecedentes, porque eligió a una mujer también condenada por narcotráfico en Santa Fe, Lorena Guadalupe Melgarejo. Resulta que como Caudana cayó detenido en octubre de 2016, González temía que los investigadores descubran que había comprado una quinta y se la quitaran. En marzo de 2017 recibió un llamado telefónico de un tal "Papacho", quien lo saludó por su cumpleaños y le orienta sobre cómo recuperar la llave de la propiedad en Sauce Viejo. “La tiene uno que está adentro", le dijo González. "Sí, él está adentro y si ven la plata bien de mala manera le van a embargar entera", le advirtió Papacho, según surge de las escuchas telefónicas. El interlocutor a su vez se mostró interesado por la quinta y el Enano le dijo que pedía por la quinta 1.400.000 pesos. No obstante, apareció Melgarejo con una fortuna imposible de justificar.

A su vez, cabe recordar otros episodios en los que Caudana apareció vinculado a Santa Fe en operaciones ilícitas o, al menos, sospechosa. En 2009 había sido detenido por personal de Toxicología de la Policía de Entre Ríos, en una de sus tantas causas por narcotráfico, luego de un allanamiento a una vivienda de calle Lamadrid donde secuestraron varios kilos de cocaína. En febrero de 2013, durante una salida laboral en el marco de otra condena por venta de drogas, lo interceptaron en el puesto caminero del túnel subfluvial con 285.000 pesos, una gran fortuna para entonces, que intentó justificar con el negocio de su fábrica de hielo. En 2017, mientras se investigaba al narco santafesino Raúl Beto Basimiani, en las escuchas telefónicas surgió que dialogaba con Caudana sobre menesteres del negocio, con la particularidad de que ambos se encontraban en las cárceles de Coronda y Santa Fe. También habían detenido en la vecina capital provincial a una mujer sindicada como socia del narco paranaense en el negocio de la prostitución. Por último, vale subrayar que el día en que el narco cayó en la ruta 18 con el cargamento que llevaba a Concordia, iba acompañado de su pareja y madre de su hijo menor, una mujer oriunda de Santo Tomé, localidad donde se radicó el clan de Luiz Paz y el Enano González años atrás, luego de huir de Rosario.

De este modo, mientras se espera la resolución del Juzgado Federal de Santa Fe donde se instruye la causa para saber cuándo Caudana enfrentará un nuevo juicio (al menos sería el séptimo) aunque esta vez por un delito novedoso para él, como lo es el lavado de activos.

Por otra parte, se espera saber cuál va a ser la condena que le aplicarán a su hijo, Matías Caudana. El joven había sido juzgado junto a su padre en la misma causa por narcotráfico, pero el Tribunal de Paraná lo absolvió. Tras el recurso presentado por la Fiscalía Federal, la Cámara Nacional de Casación Penal revocó parcialmente aquel fallo y lo condenó por ser colaborador en la banda narco. Aunque remitió las actuaciones a la capital de Entre Ríos para que el TOF con otra composición le dicte la pena. Por esto, aún se está a la espera de esta audiencia, donde la Fiscalía solicitaría una pena de prisión efectiva. Cabe recordar que hace alrededor de un mes, Matías fue sorprendido en la calle con droga en su poder, aunque sería para consumo personal, y siguió en libertad. Se sospecha que, mientras su padre está cumpliendo los 10 años de prisión por organizar el comercio de drogas, más los que le impuso la justicia provincial por otros delitos, en la Unidad Penal de Federal, el muchacho de 24 años sería quien está a cargo de mantener a flote el negocio. De hecho, Elbio Gonzalo Caudana, en una conversación con otro hombre que quedó registrada en una escucha telefónica, aseguró que su hijo “ya es todo un hombre”.

Los Tero Barretto: negocios de la noche y plata en los clubes

El clan de los hermanos Barretto salió a la luz pública como uno de los principales grupos del narcotráfico local y regional, luego del triple crimen ocurrido el 15 de noviembre en el barrio Los Paraísos de Paraná, donde cayó muerto a balazos uno de ellos, Cristian Walter Barretto, junto a otro narco condenado, Germán Herlein y al joven Laureano Morales. Sus negocios comenzaron a conocerse, así como también sus inversiones o colaboraciones “sociales”.

El rubro de los boliches fue siempre uno de los más atractivos para Víctor y Cristian Barretto. El primero es representante de un muy conocido trapero bonaerense cuyas canciones tienen millones de reproducciones en las principales plataformas de internet, como YouTube y Spotify (muchos de ellos son una apología al consumo de drogas y a la misoginia), lo que le genera buenos ingresos, pero además lo dirige en la movida de los shows nocturnos en Buenos Aires. En tanto el fallecido era quien apostaba a los negocios de la noche en Paraná y en Santa Fe. Su nombre siempre sonó fuerte como el dueño de uno de los boliches más importantes ubicados a la vera de la ruta nacional 168 en Santa Fe. Y también ha regenteado barras en boliches de la capital entrerriana. Es pública, incluso en las redes sociales, su relación con un familiar y colaborador directo de uno de los organizadores y dueños de la Fiesta de Disfraces, que tiene entre otras empresas del rubro, uno de los boliches más grandes de la ciudad. Se ha mencionado que Cristian supo tener la concesión de una barra en el mega evento que se realizaba en el predio del Acceso Norte.

Otras inversiones de los narcos eran en clubes de la ciudad. Esta especie de colaboración desinteresada no es patrimonio de los Barretto, sino que la mayoría de los narcotraficantes que escalan a un nivel superior ponen plata en instituciones deportivas y en las ligas de fútbol independiente. Lo que recientemente supo ANÁLISIS es un dato que se había intentado mantener oculto: Cristian Barretto era vicepresidente del Club Atlético Instituto de Paraná, donde colaboraba de su bolsillo ante distintos requerimientos. De hecho, fue asesinado en la puerta de su vivienda ubicada a la vuelta del club, en calle Las Camelias, a metros de Ovidio Lagos. Pero como no hay elecciones de listas por parte de los socios o en todo caso son el ejemplo de la informalidad, difícilmente el cargo haya quedado documentado o el acta de la designación estará en poder de los directivos mismos que pretendieron ocultar, hasta ahora, su relación con el hombre fallecido.

Resulta que mientras Barretto tuvo ese cargo en el club, el presidente (ahora vicepresidente) era Sergio Waldemar Martínez, un hombre que integraba la lista de precandidatos a concejales encabezada por Emanuel Gaínza para las PASO de 2019. Pero a poco de iniciada la campaña electoral se pasó al sector de Sergio Varisco, por creer en “la llegada que tiene Sergio y el conocimiento con el que cuenta sobre los barrios y los ciudadanos”, según declaró sobre el exintendente que, por entonces, estaba procesado por narcotráfico a la espera del juicio.

Además de Instituto, Barretto colaboraba financieramente con el Club Sportivo Urquiza, y también con equipos de ligas independientes de Paraná. Cristian era muy conocido en el ambiente porque jugó al fútbol en varios clubes de la Liga Paranaense y hasta su muerte participaba en encuentros de ligas amateurs. Incluso muchos lo recuerdan como “un jugadorazo” y han lamentado su terrible final.

Por otra parte, la investigación por el triple homicidio con sello narco marcha hacia los cinco meses y se encuentra estancada en la búsqueda de uno de los dos sicarios (el presunto conductor de la moto ya fue detenido) así como del autor intelectual del crimen. Las principales hipótesis siguen apuntando a Germán Velázquez, narco prófugo y procesado en una causa federal que se tramita en Santa Fe junto al empresario rosarino Luis Paz; y a su primo Jesús “Perpeto” Mendoza. En el transcurso de la pesquisa se presentaron serias dificultades, principalmente por el silencio de parte de los familiares de las víctimas para colaborar con la investigación, pero también por cuestiones técnicas que impedían, por ejemplo, desbloquear los Iphone de los hombres asesinados, para buscar allí información sobre los conflictos que pudieran haber tenido. Ramiro Colman, de 23 años, es el único acusado hasta ahora, quien no está preso pero se encuentra con medidas de coerción. Asimismo, en las últimas semanas la Fiscalía buscaba al único testigo y sobreviviente del hecho, Victor Hugo Barretto, quien ya había dejado en claro que no iba a aportar nada a la investigación, con el fin de insistir en que colabore con el esclarecimiento del triple homicidio. Pero no habían podido encontrarlo aún, desde que a mediados de noviembre del año pasado huyó hacia su mansión en Nordelta.

Lo que sí supo ANÁLISIS es que el Tero anduvo en los últimos días por la ciudad de Rosario y también por Paraná, donde visitó a un conocido que tiene un desarmadero por la zona sur de la ciudad. Lo que no se puede precisar es si se trata de movimientos relativos al narcotráfico o a los plantes para vengar el asesinato de su hermano.

(Más información en la edición gráfica número 1119 de la revista ANALISIS del jueves 8 de abril de 2021)

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