Vidas y obras

El peronismo poético de Fermín Chávez

Edición
1172

En todos sus años de trabajo intelectual, Fermín Chávez siempre supo unir sus tres pasiones: la poesía, la historia y el peronismo. Quizás porque a Evita le leyó en la cara un poema escrito para ella o por los años de cartearse con el Perón exiliado mientras publicaba libros que pudieran explicar los años en los que el justicialismo había cambiado en el país.

Por Ferny Kosiak

Eleuterio Chávez Pérez registró, el 13 de julio de 1924, en la alcaldía de El Pueblito, departamento de Nogoyá, el nacimiento de su hijo: Benito Enrique Chávez. Su esposa, Gregoria Urbana Giménez Alsogaray, lo registró en la parroquia bajo el nombre de Benito Anacleto. El niño con dos segundos nombres diferentes fue a la Escuela Nº 14 de Nogoyá; entre 1937 y 1940 estudió en el Colegio Apostólico de los Dominicos, en Córdoba, porque Fray Reginaldo de la Cruz Saldaña Retamar, el cura que lo inscribió como Benito Anacleto, lo llevó a cursar su primera carrera en el colegio de su orden. Ahí, en Córdoba, tomó el nombre de Fermín con el que firmaría sus primeros poemas. Siguió llamándose así mientras cambiaba de ciudades para seguir incorporando nuevos estudios de la mano de los dominicos: de Filosofía en la Orden de los Predicadores, en Buenos Aires; de Teología en el Colegio Internacional Dominicano, en Cuzco, Perú.

Entre Buenos Aires y Cuzco apareció una primera imagen, fugaz, que marcaría la vida y la obra de Chávez. Fermín recordaba que vio por primera vez a Juan Domingo Perón el 20 de junio de 1943, conversando con un cura en la vereda. Ese primer cruce callejero quedó marcado en la memoria de Chávez. Sus poemas y sus preocupaciones sociales lo acercaron al peronismo naciente. En 1946, su poemarioAlcancía recibió el Premio Iniciación de Poesía de la Comisión Nacional de Cultura. En 1949, cofundó la publicación poética Nombre. En 1950 apareció su primer libro de versos: Como una antigua queja, impreso en los talleres gráficos de la CGT.

En 1950 leyó en la Peña Eva Perón, que funcionaba en el Hogar de la Empleada, a cuyas tertulias asistía la Primera Dama para oír los poemas dedicados a ella. La señora sabía apreciarlos y gustarles porque ella sabía a Bécquer de memoria, contó Aurora Venturini. Fermín leyó los versos de Dos elogios y dos comentarios que Evita hizo publicar en el sello editorial de la peña: Eva Perón, señora, es harina del pueblo,/ harina y miel del pueblo de esta dulce Argentina, dice el texto. Ese mismo año,Chávez fue nombrado Secretario de redacción de Poesía argentina, revista de la Comisión Nacional de Cultura. En su libro de 2003, Alpargatas y libros, Diccionario de peronistas de la Cultura, Fermín recuerda los nombres de los poetas argentinos que, al igual que él, estaban comprometidos con las ideas peronistas: Cátulo Castillo, Manuel Gálvez, María Granata, Arturo Jauretche, Libertad Demitrópulos, Homero Manzi, Leopoldo Marechal, César Tiempo, Aurora Venturini, entre muchos más.

El 26 de julio de 1952 murió Eva Duarte de Perón. El 30 de agosto, un mes y unos días después, se estrenó bajo la dirección de Lola Membrives, en el teatro Enrique Santos Discépolo,Un árbol para subir al cielo, obra teatral para niños escrita por Chávez que homenajeó a Evita. La crítica del espectáculo del día siguiente destacó: el triunfo de la causa noble, los pobres serán menos pobres y los ricos menos ricos. Nos revela a Fermín Chávez como un autor magnífico en su inspiración y cálidamente expresivo en su mensaje.

 

(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1172, del día 16 de julio de 2026)

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