El secretario general de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) analizó en Radio Plaza la continuidad del conflicto universitario, en el marco de una nueva semana de paro y de un plan de lucha sostenido desde hace casi dos años por trabajadores y estudiantes contra el ajuste del Gobierno nacional y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
Consultado sobre cómo se vive la situación puertas adentro de la facultad, el dirigente remarcó que la comunidad universitaria en su conjunto —docentes, no docentes, estudiantes y graduados— hizo propia esta lucha: "coincido con la perspectiva de que la comunidad entera realmente ha tomado esta pelea, esta denuncia, y la ha hecho propia, y creo que tiene que ver con la identidad ya a esta altura de nuestro país, de cómo el pueblo argentino siente como propia la universidad, aún en los casos de quienes no han pasado por sus pasillos y sus aulas".
En diálogo con Un martillo para darle forma - Radio Plaza, aclaró que, pese al plan de lucha y las medidas de fuerza, la facultad continúa funcionando con normalidad académica: "no queremos cerrar las casas de estudio, no queremos decirle a nuestros estudiantes que la universidad o las facultades no van a estar funcionando (...) contra viento y marea, en las condiciones en las que estamos y atajando penales todo el día, estamos haciendo que las facultades y las universidades funcionen, se llega a desarrollar los cursos, los ciclos lectivos". Remarcó que ese esfuerzo convive con el reclamo activo: "vamos a dar esta pelea porque la Justicia, el Poder Legislativo y la sociedad ha dicho que tenemos razón", y llamó a que los futuros estudiantes sigan inscribiéndose, con la garantía de que la universidad pública seguirá apostando a la educación de calidad.
Una pérdida salarial de hasta 45%
Consultado en detalle sobre el impacto salarial del ajuste, el dirigente precisó el punto de partida de la crisis: "tuvimos un golpe muy fuerte cuando empezó el gobierno de Milei, se produjo aquella gran devaluación en la que no hubo absolutamente ningún ajuste salarial. Nosotros, de un saque, perdimos en términos reales entre un 35% y un 45%, según el cargo y la dedicación". Explicó las consecuencias concretas de esa pérdida: salarios que hasta entonces alcanzaban para llegar a fin de mes dejaron de hacerlo, y aquellos que permitían un pequeño ahorro para vacaciones o alguna mejora en el hogar dejaron directamente de servir para eso.
Desde ese momento, según relató, hubo "mínimas recomposiciones que siempre fueron por detrás de la inflación", sin recuperar nunca el terreno perdido al inicio de la gestión nacional. Contó que, tras varios fallos judiciales favorables y la ratificación de la Ley de Financiamiento Universitario luego del veto presidencial, el sector obtuvo hace un par de meses una recomposición que —aunque mínima— tuvo un valor simbólico importante: "nos permitió al menos sentir, darnos la fuerza para decir: bueno, este gobierno que se vende como invencible cuando está en una pulseada con algún sector de trabajadores, al menos tuvo que retroceder unos cuantos pasos". Aclaró, de todos modos, que la situación salarial sigue "muy por detrás de cómo estábamos hace tres años".
Becas insuficientes y estudiantes que abandonan por necesidad económica
Consultado sobre el impacto en los estudiantes, el dirigente coincidió en que la dificultad para sostener los estudios universitarios se agravó notablemente respecto de otras épocas. Explicó que las becas, pensadas para cubrir materiales de estudio y pasajes de quienes no son de la ciudad donde cursan, "están absolutamente por detrás de la necesidad, muy por detrás de las necesidades reales", pese al esfuerzo de las propias universidades por sostenerlas. Como consecuencia directa, relató que crece la cantidad de estudiantes que deben recurrir a trabajos o changas para sostener sus estudios, con riesgo de abandono. Remarcó que desde la facultad trabajan activamente para acompañar esas trayectorias estudiantiles y evitar que nadie deje la carrera por motivos económicos, aunque reconoció que el contexto general dificulta mucho ese acompañamiento.
"Las universidades no desaparecieron por la comunidad que las sostiene"
Consultado sobre la percepción externa del funcionamiento universitario en medio del conflicto, el dirigente remarcó que buena parte de la sociedad desconoce la dinámica interna de las casas de estudio: "desde afuera... hay mucha gente que desconoce lo que pasa adentro, que fabula incluso respecto a algunas cosas que ocurren". Frente a los cuestionamientos sobre por qué las universidades, pese a los anuncios de ajuste, continúan funcionando después de casi tres años de gestión nacional, fue contundente: "no desaparecen por los laburantes, por las gestiones, por los estudiantes, por los no docentes, porque hay una comunidad que las sostiene diariamente y les pone el cuerpo".
La marcha federal universitaria del 15 de octubre
De cara a los próximos pasos del plan de lucha, el dirigente confirmó que el 15 de octubre se realizará una nueva marcha federal universitaria en todo el país, en la misma línea de las movilizaciones previas. Expresó la expectativa de que la convocatoria sea, como en ocasiones anteriores, "no solo masiva, sino heterogénea en su composición", con la participación de estudiantes, docentes, no docentes, graduados, vecinos y personas de distintas identidades políticas, unidos en torno a un mismo reclamo. "La universidad pública y gratuita es un tesoro que los argentinos queremos cuidar, y bueno, allí estaremos", cerró.






