Puerto Ciencia: aprender desde la curiosidad y la experiencia
Por G.G.d.R.
Puerto Ciencia, el museo interactivo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), cumple este año 30 años de trayectoria. Con una propuesta basada en la experimentación y la divulgación científica, se consolidó como uno de los espacios de referencia de la provincia. Su directora, Jesuana Aizcorbe, repasó el camino recorrido, destacó el trabajo sostenido con escuelas y otras instituciones y reflexionó sobre los desafíos de seguir tendiendo puentes entre la ciencia, la educación y la cultura.
Tres décadas después de su creación en 1996, Puerto Ciencia se consolidó como uno de los principales espacios de divulgación científica de la provincia. Lo que nació con la intención de acercar la ciencia al público mediante experiencias interactivas se convirtió, con el tiempo, en un lugar de encuentro para estudiantes, docentes, familias y público en general, donde el conocimiento se construye a partir de la exploración y el intercambio.
Ubicado en Racedo 450, el museo mantiene durante gran parte del año una muestra permanente, organiza talleres para instituciones educativas, lleva sus propuestas a escuelas y ferias a través del museo itinerante y, desde hace varios años, incorpora expresiones artísticas como otra forma de acercarse a la ciencia.
“Estamos muy contentos de poder llegar a estos 30 años de aniversario del museo. Para nosotros, como institución, es muy importante y realmente muy satisfactorio poder cumplir tantos años. Nos parece fundamental poder sostener este tipo de proyectos en el tiempo”, expresó Aizcorbe a ANÁLISIS.
El equipo hace un balance positivo de un recorrido marcado por miles de visitantes, el trabajo con instituciones educativas y la construcción de vínculos con otros museos y espacios de divulgación científica del país.
“Miramos para atrás y el balance es sumamente positivo. La cantidad de gente que pasó por el museo y los grupos con los que hemos podido trabajar, no solamente en la provincia sino también con otros museos del país y de la región, nos muestran la importancia de sostener el trabajo en red y seguir fortaleciendo la comunicación de la ciencia”, señaló.
Para Aizcorbe, la tarea del museo excede la transmisión de contenidos científicos o tecnológicos. El desafío es generar una relación más cercana entre la sociedad y la producción de conocimiento.
“Entendemos la comunicación de la ciencia no solamente como contar qué se hace o en qué está la ciencia y la tecnología. También implica democratizar ese conocimiento y lograr que las personas puedan involucrarse en el quehacer científico y tecnológico desde otros lugares, más allá de estar simplemente informadas”, explicó.
La mayor parte de las visitas corresponde a contingentes escolares de Paraná y de distintas localidades entrerrianas, aunque también llegan grupos de Santa Fe. A las recorridas guiadas se suman talleres que el equipo diseña junto con los docentes para complementar los contenidos trabajados en las aulas.
“La idea es que la muestra funcione como un punto de partida o como una parada intermedia dentro de esos procesos de aprendizaje. Buscamos abrir preguntas y generar inquietudes sobre temas que muchas veces resultan complejos de abordar en la escuela”, indicó.
Ese trabajo no termina en el museo. A través del programa itinerante, parte de los módulos interactivos viajan a escuelas, ferias y diferentes actividades que se realizan tanto en Paraná como en otras localidades, ampliando el alcance de una propuesta que busca despertar vocaciones científicas y acercar el conocimiento a nuevos públicos.
Aunque la mayoría de los visitantes son niños y adolescentes, uno de los aspectos que más valoran quienes integran Puerto Ciencia es la respuesta de los adultos.
“Vemos que no solamente los chicos tienen curiosidad o usan los módulos. También las personas adultas que los acompañan empiezan a preguntar, a mirar y a experimentar. Eso está buenísimo porque muchas veces pareciera que la curiosidad queda cancelada cuando uno crece, y en realidad todos seguimos preguntándonos por qué pasan las cosas que nos rodean”, afirmó.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1172, del día 16 de julio de 2026)






