Ultramaratón: una disciplina que desafía límites físicos y mentales
El atleta nacido en Seguí charló con ANÁLISIS y respondió consultas acerca de la ultradistancia. En la entrevista se refirió a las batallas psicológicas cuando el físico dice basta y el enorme sacrificio de buscar un récord nacional dividiendo el tiempo entre los turnos laborales y el entrenamiento riguroso. “Es un universo diferente, que requiere una preparación física, mental y estratégica descomunal”, contó.
Por Álvaro Moreyra
Hablar de correr durante 24 horas ininterrumpidas o cubrir distancias que superan los 100 kilómetros no solamente es hablar de rendimiento físico; es adentrarse en un territorio de privación, donde el dolor se vuelve cotidiano y la mente debe transformarse en un amigo de esos que están, tanto en las buenas, como en las malas. Para los atletas amateur este sacrificio es doblemente complicado porque al no vivir de la actividad, deben encajar las distintas rutinas de entrenamiento extenuantes en los márgenes que les dejan sus jornadas laborales.
En esa frontera, entre el desgaste absoluto y la templanza psicológica habita el protagonista de esta entrevista: el entrerriano Juan Cruz Bustos. Profesor de Educación Física con especialidad en el atletismo, Bustos descubrió su pasión por las carreras de larga distancia de forma casi imprevista durante el aislamiento por la pandemia de Covid-19. Desde sus primeros pasos y hasta sus actuales planificaciones para quebrar marcas nacionales en calle, el atleta entrerriano dialogó con ANÁLISIS sobre la mística de correr contra los propios límites, el valor de las crisis y la ingeniería diaria de sostener el alto rendimiento a pura disciplina.
El natural de Seguí por estos días transita por la antesala a una nueva competencia, en realidad faltan algunas semanas todavía, pero está en plena preparación con el objetivo de llevar lo más arriba posible la bandera de Argentina. Es que el entrerriano fue convocado nuevamente para integrar la selección argentina que competirá en el Campeonato Mundial IAU de 100 kilómetros, previsto para el 20 de septiembre de 2026 en Ames, España.
Sin duda que la convocatoria reconoce el gran presente deportivo de Bustos, quien volverá a vestir la camiseta Albiceleste en una de las competencias más importantes del ultramaratón a nivel internacional. Antes de la confirmación definitiva del equipo, el próximo 25 de julio se disputará la última prueba evaluativa en la Ultramaratón de Formosa, donde el cuerpo técnico definirá si se incorporan nuevos atletas al plantel.
“La ultramaratón llegó a mi vida en el medio de la pandemia. Como soy profesor de atletismo, en aquel momento realicé una capacitación referida a la ultra distancia en lo que es trail, montaña y calle”, dijo en el inicio el atleta entrerriano en sus primeras expresiones a ANÁLISIS.
“En ese momento se me prendió la lamparita. Sentí la necesidad de evidenciarlo en carne propia. Primero comencé intentando inscribirme en carreras de aventura de la zona y, una vez que entré en ese mundo, me enamoré del trail y del ultramaratón. Después, la ultramaratón en calle se fue dando por una cuestión de rendimiento, recuerdo que participé en una, me fue muy bien y de ahí en más no paré más”.
Enseguida contó: “El rendimiento fue creciendo y eso me ubicó en lugares donde me di cuenta de que ese era mi lugar y que tenía que crecer en esa especialidad. De todas formas, la aventura en la montaña me encanta; me hace sentir muy libre, conectado conmigo mismo y con mis sensaciones durante mucho tiempo”.
- ¿Recordás algún momento bisagra en esos primeros kilómetros en los que descubriste de qué se trataba verdaderamente este deporte?
-Sí, ese sentimiento de recordar las primeras horas encontrándome conmigo mismo y ocurrió en una de mis primeras ultras en el Champaquí, donde corrí 68 kilómetros. Fue una carrera que me marcó muchísimo, la sufrí un montón, pero al mismo tiempo me encontré conmigo mismo en mi peor momento: me sentía muy mal, recuerdo que estaba roto y con ganas de abandonar, sin embargo, supe sobrellevar la situación, no abandoné, seguí corriendo y la terminé. Esas horas que pasé batallando paso a paso, kilómetro a kilómetro, me hicieron descubrir que esto me gustaba y que se me podía dar bien. Todo eso me pasó antes de saber lo que vendría después con las carreras de calle.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1172, del día 16 de julio de 2026)






