El pabellón que recibió a Urribarri: quiénes son sus nuevos compañeros
Sergio Urribarri, Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera cumplen este viernes su primera semana en la Granja Penal El Potrero, en las afueras de Gualeguaychú. ANÁLISIS reconstruyó la cronología de las primeras jornadas de los tres exfuncionarios condenados por delitos de corrupción que comparten pabellón con una veintena de presos mayores de 60 años. Hay estafadores, agresores sexuales, homicidas y un exintendente. El lugar tiene monitoreo de cámaras y audio las 24 horas, cocina propia y baño compartido. Los nuevos internos llegaron con lo puesto y comieron la comida de la cárcel, cuya mala calidad horas antes había generado una huelga de hambre.
D.E.
Este viernes el exgobernador Sergio Urribarri, el exministro Pedro Báez y el exfuncionario Juan Pablo Aguilera cumplirán su primera semana en la Granja Penal El Potrero, ubicada en las afueras de Gualeguaychú. Los tres están alojados en un pabellón en el cual conviven con una veintena de internos condenados por distintos delitos. Según pudo saber ANÁLISIS, hay agresores sexuales, estafadores y homicidas.
De acuerdo a las normas del penal, quienes conviven allí son considerados “presos comunes” con la particularidad de que tienen más de 60 años y han mostrado buenas pautas de conducta desde que llegaron a la prisión.
Esa ubicación es la solución que encontró el Servicio Penitenciario de Entre Ríos para alojar a un exgobernador y dos exfuncionarios que vienen teniendo desde hace años una alta exposición mediática en razón de sus causas por corrupción y que, además, es público y notorio que tienen una alta capacidad económica.
Esas condiciones son una bomba de tiempo en cualquier cárcel, donde las privaciones y las carencias están a la orden del día. Ya dejaron en claro las autoridades tanto judiciales como penitenciarias que el lugar de alojamiento no tiene que ver con brindarles a los nuevos internos algún tipo de privilegio. De lo que se trata es de mantener una paz que resulta imprescindible para el transcurso de la convivencia intramuros en el complejo penitenciario situado en el kilómetro 26 de la ruta 136.
La llegada
Urribarri, Báez y Aguilera arribaron el viernes a la mañana a la granja penal en un minibús Mercedes Benz del Servicio Penitenciario que viajó desde Paraná escoltado por dos patrulleros. Apenas llegaron, se les realizó una revisación médica y mantuvieron de forma individual entrevistas con trabajadores sociales y psicólogos.
Posteriormente, fueron acompañados hasta el pabellón, donde se instalaron y acomodaron las pocas pertenencias que llevaban. Urribarri y Báez fueron ubicados juntos en una pieza y Aguilera comparte celda con otro interno.
Lucas Dufour, director en la unidad penal, notó al exgobernador “bien de ánimo” cuando lo saludó al momento de su llegada. También mencionó que fue recibido “con normalidad” por el resto de los integrantes del pabellón, que no pidió nada en particular y que no requirió atención médica.
El funcionario, que asumió en el cargo en febrero del año pasado, dijo que los tres nuevos internos llegaron con lo puesto, cada uno con un bolso con efectos personales y que comieron la comida de la unidad penal cuya mala calidad horas antes había motivado una huelga de hambre.
Ese primer día por la tarde Urribarri recibió la visita de su hijo, el ex ministro de Gobierno Mauro Urribarri, que llegó con una provista de alimentos y elementos de higiene personal. También desde el área denominada Tratamiento tanto el exgobernador como Báez y Aguilera pudieron hacer llamadas telefónicas a abogados y seres queridos, tal como se les permite al resto de los internos.
Previa autorización, de aquí en más podrán ingresar ventiladores, colchones, ropa de cama, televisores, libros, utensilios de cocina y otros elementos.
Los compañeros de pabellón
Uno de los compañeros de pabellón de Urribarri, Báez y Aguilera es Horacio Enrique Poggio, de 78 años, sobre quien pesa una condena a prisión efectiva por el delito de corrupción de menores agravada en perjuicio de tres niñas menores de 13 años. Dada su edad, la defensa de Poggio reclamó que se extendiera el beneficio de la prisión domiciliaria del que el acusado gozó durante el proceso, pero el planteo fue rechazado en distintas instancias.
Primero dijo que no la Justicia de Ejecución de Penas, luego la Cámara de Casación Penal y finalmente la negativa provino de la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ).
Poggio tiene problemas de salud, pero aún así la sentencia del alto cuerpo consideró que no se acreditó que la permanencia en la unidad penal implicara un trato cruel, inhumano o degradante, ni que el sistema penitenciario no pudiera atender sus patologías crónicas.
También se tuvo en cuenta la gravedad de los delitos cometidos y que la ejecución efectiva de la pena constituye una reparación simbólica para las víctimas.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1174, del día 17 de septiembre de 2026)






