Elecciones a la vista con narrativas (todavía) sin atracción
Por Néstor Banega
Este tiempo preelectoral, tan negado como presente, sirve para repasar lo escrito sobre la dirigencia entrerriana y nacional, en un plano donde se buscó entender procesos que transitan y tensiones hacia el interior de los espacios que representan o, mejor dicho, creen representar. Se trata de compartir sin filtros lo que observamos. Es un aporte más a la reflexión general. La interpretación de lo que aquí se desgrana provoca, seguramente, la sinestesia. Nos pasa, nos seguirá pasando. Es que las narrativas, poco atractivas, sin compromisos, no hacen más que avalar aquello que fuimos compartiendo los dos últimos años. La deriva sigue y es un llamado de atención.
Intentamos, mes a mes, brindar un panorama con elementos que ayuden a construir argumentos o alcanzar conclusiones que deberían servir de base (o no) a grandes e inevitables decisiones que habrán de tomarse en los próximos meses.
En Entre Ríos habrá que elegir gobernador e intendentes, renovar la Legislatura provincial, los concejos deliberantes, entre otros cargos que concluyen sus mandatos el próximo año.
Los auto percibidos dirigentes se preparan para confrontar. Ingresamos en tiempo de descuento y se nota. Definir perfiles y elaborar proyectos (el orden de los factores -en esta materia- altera el producto), esa es la cuestión.
El proceso, en plena aceleración, potencia la posibilidad de errar, lo que impactará directamente los resultados finales. La comarca está, claramente, en modo 2027. Más lo niegan, más se nota.
No hago lo que digo
Los interesados en conducir la provincia dirán una y otra vez que falta demasiado, que es un tema secundario en la escala de sus nobles intereses. Pero como la única verdad es la realidad, los podemos desmentir.
Está claro que no hacen lo que dicen. Movieron las primeras piezas, la disputa empezó. Anticipo de primavera es el florecer de reuniones en todo el territorio.
Sin sutileza debe tratarse el accionar de los principales actores del sistema local. Es obligatorio observar y comentar los pasos que dan las figuras de todo el arco político, tratando de desentrañar el sentido de la maquinaria que alimentan. Aunque parezca que no tiene dirección.
Son procesos complejos, que se repiten, sin solución de continuidad, dentro de los más variados espacios, los que, tal vez por conveniencia, no se dan por enterados de la crítica que reciben ante un yerro. Solo atienden los aplausos. Es la costumbre.
En los últimos años se diluyeron las identidades y no se nota, en la superficie, una crisis de personalidad. Ese andar difuso de muchas figuras estará atravesando la próxima elección. Entre Ríos es pródiga en aportes a esa confusión.
Hay peronistas que se hicieron libertarios o abrevan en las mieles del PRO que empezó amarillo (así se lo distinguía) y se fue tornando violeta. Hay radicales que se desafilian para tomar empleo en cargos estratégicos e integrantes de LLA que se reivindican como línea pura objetando conductas. Entretenido.
Puede ser, este variopinto, uno de los motivos por el que los electores no quieren saber nada y muchos menos opinar frente a los encuestadores, que sacan fotos movidas ante esa reticencia extendida. Mal de época.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1174, del día 17 de septiembre de 2026)






