La belleza de Ana Teresa Fabani
Ana Teresa Fabani fue una poeta y novelista uruguayense que vivió buena parte de su vida en un hospital de las sierras cordobesas para intentar combatir su tuberculosis. Los que la conocieron recuerdan su belleza. Su muerte, a los 27 años, la inmortalizó.
Por Ferny Kosiak
Desde que existen medios de reproducción de la imagen (entiéndase fotografías o filmaciones) la muerte del artista bello duele más. Se lo piensa como tragedia. Así pasó con James Dean, Marilyn Monroe, Rodrigo Bueno o Gilda. Así también pasó con la poeta y novelista Ana Teresa Fabani que falleció a los 27 años.
Teté, como le decían los familiares y amigos, nació en Concepción del Uruguay el 6 de marzo de 1922. Cantó en el coro de la parroquia y cursó sus estudios enla Escuela Normal “Mariano Moreno”, donde se recibió de maestra. Recién egresada, con 17 años, comenzó a sufrir los males de la tuberculosis. Faltaba casi una década para que la cura fuera descubierta y en aquella época, en nuestro país, lo que se recomendaba era el aire fresco de las sierras. Así fue que Teresa fue internada en la Estación Climatérica Ascochinga, en Córdoba.
Seis años estuvo en este sanatorio, años en los que escribió poesía, pero -especialmentese dedicó a su novela“Mi hogar de niebla” que narra su tiempo en las sierras en un estilo muy desarrollado entre escritoras entrerrianas: la mixtura de biografía y ficción.
Su primera publicación fue el texto “Poema”, que apareció en 1943 en el diario “La Calle”. También publicó sus versos en “La Nación”, “Clarín” y en otros diarios de la capital, como también en periódicos de Montevideo.
De Ascochinga se fue a vivir a Buenos Aires, donde desarrolló su escritura y se sumó a diversas actividades literarias. Viajaba cada tanto a su ciudad natal o visitaba Paraná para compartir con los poetas de su provincia: Alfredo Martínez Howard, Luis Alberto Ruiz, Juan L. Ortiz que dibujó un retrato de Teresita, como todos la llamaban afectuosamente.
En enero de 1949, Ediciones Botella al Mar publicó su poemario “Nada tiene nombre” con prólogo de Córdova Iturburu, donde destaca que la voz poética de Fabani es desnuda, verdadera, con su suficiente dosis de exactitud y de misterio.
El 21 de junio del mismo año, Ana Teresa fallece.
Al año siguiente se publicó “Mi hogar de niebla”, sin sello editorial y con prólogo de Ulyses Petit de Murat, que se presenta como amigo de Teresita, al igual que Córdova Iturburu, y recuerda su sonrisa flotante, se detiene en la belleza de la amiga ya muerta. Ese grupo de poetas porteños costeó esta edición, rescatando los papeles corregidos que estaban cerca de la cama de Ana Teresa. La novela comienza con la densidad de las historias góticas del siglo XIX que Fabani logra aligerar con los párrafos cortos, como si se tratara de un poema:
La niebla estaba.
El inmenso gris de la niebla.
Dentro de los senderos, de los paisajes, de todos los horizontes.
Como un manto de olvido.
Y de ensueño.
Íbamos por ella.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1174, del día 17 de septiembre de 2026)






