Un salto histórico, pero sin perder la identidad de barrio
Por A. M.
En una época en la que los clubes de barrio no la pasan del todo bien, en momentos donde todo cuesta el doble, hasta el triple, de lo habitual, hay acciones y momentos que bien vale la pena resaltar porque escapan a la diaria, a la constante de tener que lidiar con todo, y a veces con todos, para abrir las puertas de una institución que cumpla una de sus funciones más importantes: contener y cobijar a cientos de personas para las que, a veces, un club lo es todo.
En este marco complejo, por cierto, el Atlético Neuquén Club de la capital entrerriana selló días atrás la compra de un predio lindero a la institución de casi 3.000 metros cuadrados, un espacio clave que no solo duplicará su capacidad de infraestructura.
La operación se venía gestando hace un año aproximadamente, cuando la firma inmobiliaria Remax contactó al presidente del club, Juan Cruz Butvilofsky, para ofrecerle la propiedad donde antiguamente funcionaba un centro de rehabilitación. El inmueble es un rectángulo pegado a la institución, paralelo al sector local de la cancha de fútbol y con su mismo largo.
Tras un proceso de negociaciones que comenzó en agosto del año pasado, sufrió un impasse en octubre, y se reactivó con fuerza en diciembre, semanas atrás se firmó el boleto de compraventa en una escribanía de Paraná.
Según se informó a ANÁLISIS, el acuerdo económico estipula una entrega inicial de 30.000 dólares y el pago de 18 cuotas consecutivas de 5.000 dólares que comenzarán a correr a partir de fin de año. Además, el convenio otorga al ANC la posesión inmediata y el acceso al inmueble para comenzar a trabajar, restando la transferencia formal de la escritura una vez cancelado el saldo.
Un dato que no pasa desapercibido lo explica el máximo directivo del Pingüino: “El club no pone nada de su patrimonio actual en riesgo; en caso de que las cosas no salgan como esperamos, lo que se pierde es estrictamente lo invertido en este terreno”.
Cambiar sobre la marcha
Llegar a la firma no fue un camino lineal. El plan original de la dirigencia apostó a los canales tradicionales de recaudación comunitaria: se organizó el Partido de las Estrellas, fiestas, un festival de rock, venta de remeras y vasos alusivos, y hasta se montó un stand en la Fiesta Nacional del Mate. Sin embargo, el contexto de recesión económica limó el impacto de la colecta. Se recaudaron algo más de 13.000 dólares. La respuesta de la barriada, de los socios y allegados estuvo, pero no alcanzó.
Ese baño de realidad obligó a la comisión directiva a barajar y dar de nuevo, cambiando la estrategia de explotación del inmueble: la solución llegó por la vía de la inversión privada. Es que Neuquén proyecta construir en el nuevo predio cuatro canchas de pádel, una cancha de fútbol 5 de césped sintético y un playón deportivo. Aunque inicialmente el club iba a administrar el pádel, se decidió concesionar ese sector por un período de tres años. Así, los números cierran a la perfección: con dos de los tres años de canon de la concesión, el club cancela la totalidad de la deuda. Las 12 cuotas del tercer año ingresarán limpias a las arcas de la institución.
“Otros clubes optaron por el camino de aumentar sus cuotas para financiar su crecimiento con la misma cantidad de socios. Nosotros nos rehusamos a que cambie la idiosincrasia del socio histórico. Neuquén es un club de barrio y debe conservar su identidad; no podemos reemplazar a un socio que no puede pagar el crecimiento por otro que sí, sería traicionar nuestra historia”, argumentó el presidente.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1172, del día 16 de julio de 2026)






