“Lo único que quiero es vivir la vida”
Lo conoció a Maradona y formó parte de la élite del fútbol juvenil. Vive en Aldea Brasilera pero hace vida social en todos lados. Grandes equipos lo vieron jugar. Néstor Candedo, ex Huracán, ex Belgrano, ex Patronato en diálogo con ANALISIS habló sobre su vida y sobre el fútbol argentino.
Claudia Martínez
“Si, nos vemos el miércoles. Yo voy a jugar a las bochas allá”, dijo Néstor Candedo.
¿Quién hubiera pensado que el amigo de Maradona de la infancia, el reemplazo natural del Loco Houseman, el wing de los sueños de muchos, vive por acá, cerca, en Aldea Brasilera?
Candedo tiene 67 años y bien vividos. A esta altura de su vida después de haber pasado por varios clubes, eligió vivir en estos lares, lejos del ruido porteño, de Parque Patricios, del tren y cerca de los amigos que lo esperan los miércoles.
- ¿Usted dónde nace?
-En Parque Patricios. Por eso, jugué en Huracán, en inferiores, y después pasé a 1º división a los 16 años
-¿Y por qué se vino a vivir acá a Paraná?
-Yo me vengo porque tenía contrato con Huracán hasta el año 85. Y en el año 82, me quedé con el 20 % de mi pase para, alos 2 años, poder quedar libre. Entonces, en el 85, cuando quedé libre, habían cerrado los libros de pases en Buenos Aires. Y me llaman de acá, de Paraná. Me diceHoracio Bongiovanni, que era el técnico de Belgrano; “Aprovechá tu tiempo, que no abren el libro de pases en Buenos Aires, y venís a jugar con nosotros. Total, jugas 3 partidos y después te vas”. Y acepté.
- ¿Cuántos años tenía usted ahí?
-25.Caí en Belgrano, que era el equipo que me daba la oportunidad de no quedarme parado: resulta que llego y, claro, me encuentro con un equipazo bárbaro. Era ganar, ganar, ganar, y ganar, ganar, y no perdíamos nunca. Entonces, nos quedamos afuera y seguíamos. A mí en Buenos Aires se me abrió el libro de pases pero yo me quedaba acá. Me fui quedando acá. Después me fui a jugar a varios nacionales a distintos lados. Fui en Tucumán, Jujuy, Salta, La Pampa.
Candedo tiene parte de su familia en Buenos Aires, y parte acá en la provincia. Y es un enamorado de la ciudad que lo adoptó.
Ahora que tiene 67 años, Aldea Brasilera se transformó en su lugar en el mundo. Hace casi 40 años que todos saben que anda por estos pagos.
-¿Pero qué le gustó que se quedó allá?
- La gente. La gente y el lugar. La ciudad, mí me encanta. Una tranquilidad pasmosa. Aparte de muchas amistades, que por ahí nos encontramos, vamos a pescar, vamos a cualquier lado, tenemos el río al lado. Tenés lo que pidas.Yo siempre dije que le falta mar. Bueno, pero tenemos un río.
Estuvo en Huracán, All Boys, Almirante Brown. A lo largo de su carrera futbolística jugó en más de 10 equipos de distintas partes del país y en cuatro del fútbol paranaense. En Huracán, donde se formó desde las inferiores, jugó 202 partidos.Compartió equipo con Héctor Baley, Osvaldo Ardiles, Hugo Saldaño, René Houseman entre otros.
Este wing derecho, cuando era un purrete, viajaba todos los días para hacer su práctica de fútbol y desde los 12 años lo conoció a Diego Maradona.
“Yo tenía 12 años, trabajaba en una fábrica de cubiertos. En Pompeya. Le ponían los sellos al cubierto con un balancín. La una de la tarde salía de trabajar y a las 2 y media entrenaba. No tenía tiempo de ir a mi casa a cambiarme nada. Entonces, me iba con el overol de trabajo, tomaba el colectivo, que pasaba por Puente de la Noria, donde subía Maradona. Y él entrenaba en el barrio Santa Cruz, anterior adonde entrenaba yo y tomábamos el mismo colectivo”, recuerda Néstor mientras juega con un atado de cigarrillos, vicio que nunca dejó.
-¿Y cómo fue que se hicieron amigos? ¿Qué le decía él? ¿Cómo era la charla que tenían?
- No, no, ya nos conocíamos de haber jugado en contra: fue en Argentino Juniors, los cebollitas y yo jugaba en Huracán.Él era el mejor de los cebollitas en Argentinos y yo era el mejor en Huracán. Entonces, teníamos conexión. Ya nos empezamos a conocer. Inclusive, nos conocíamos con don Diego, su papá.No charlaba mucho. No era de hablar. Cosas así hablábamos por ejemplo: el sábado con quien nos tocaba jugar, en qué lugar.
-¿Y cuándo lo dejó de ver? ¿Cuando él se fue al exterior?
-Claro, cuando él pasa al Barcelona... Sí, eso fue año 81, 82 por ahí.
-¿Y qué piensa de todo lo que le pasó luego a Maradona? ¿De la droga, el doping positivo, y todo lo que vino después en su vida? Inclusive lo que le está pasando ahora (N de la R; el juicio que se le sigue a quienes lo cuidaron hasta su muerte)
-Eso fue un abandono total sobre él, porque lo dejaron. Yo creo que tienen culpa los hijos. En este caso las hijas: pues no hicieron nada por el padre. Porque yo no lo hubiera abandonado, yo lo hubiera llevado conmigo. Yo fuera la hija, me lo llevo conmigo.Mejor atención, mejor lugar, lo que sea. Y ahí lo dejaron a lo que le pasara: fue lo que le pasó, pero ya estaba mal. Ya cuando él estaba dirigiendo Gimnasia y Esgrima de la Plata, ya estaba mal, ya lo veía mal.
-¿Él se comunicó en esa época con usted?
-No, la última vez que nos comunicamos fue acá, cuando él vino a Paraná a jugar fútbol 5, en cancha de Patronato, hace muchos años. Y nos encontramos en el hotel Maran Suites Y ahí estuvimos juntos.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1172, del día 16 de julio de 2026)






