Políticas de escritorio: ¿quién cuida a quienes nos cuidan?
Desde hace tiempo los trabajadores del Estado se ven afectados por la crisis económica, los salarios que no alcanzan y el sobreendeudamiento. Esto agrava afecciones previas de salud y genera serias dificultades desde lo emocional y lo psicológico, que hoy no tienen una adecuada atención. Un trabajador de la salud cuenta su experiencia en primera persona.
Por Ayelén Waigandt
Se viene hablando desde hace un tiempo sobre el aumento de las afecciones en salud mental, muchas veces producto de la crisis económica, la falta de trabajo, el crecimiento de la violencia social, y el malestar generalizado que atravesamos los argentinos.
Tal es así que una comparación de datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) habla de un “crecimiento vertiginoso” del suicido en el país a partir de 2017, al punto de desplazar a los incidentes viales como primera causa de mortalidad en adolescentes y Entre Ríos encabeza la dolorosa estadística de suicidios.
Según el estudio, 2025 no solo acumuló la mayor cantidad de muertes por suicidios de los últimos nueve años, sino que ya cuadruplicó en frecuencia los decesos por delitos dolosos y terminó por ubicar a la Argentina en el segundo lugar entre las tasas más altas en la región, después de Uruguay y antes que Chile.
Mientras tanto, el gobierno de Entre Ríos impulsa medidas muy cuestionadas como el desarrollo de un asistente virtual llamado ORI para brindar información y asistencia en salud mental a padres y docentes, o la declaración de la urgencia en salud mental en el territorio provincial, también criticada por vastos sectores.
En este contexto, un trabajador del hospital de Niños San Roque de Paraná se comunicó con esta periodista para pedir desesperadamente que alguien le tienda una mano, ya que buscó ayuda psicológica en el Hospital Escuela de Salud Mental, intentó tres veces conseguir un turno y no lo logró porque “solamente dan un turno o dos por día”. Otra vecina de la capital provincial contó: “Fui tres veces a acompañar a mi nieta de 24 años al hospital escuela de salud mental y no hay turnos para tratamiento. En la urgencia te dan clonazepam y que Dios te ayude, pero no nos dan un tratamiento por depresión. Es agotador pedir ayuda y no tener respuestas”. Son sólo dos de los varios mensajes que llegan a buscar que el periodismo les de voz.
Para dar cuenta de la grave realidad que se vive, ANÁLISIS reproduce completo un valiente testimonio en primera persona que emitió el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral), y que plantea la urgente necesidad de atención mental que tienen los trabajadores del Estado entrerriano, en especial quienes se desempeñan en el área de la salud pública.
Gabriel Aguirre es chofer de ambulancia en el Centro de Salud “Arturo Oñativia” (Ex Corrales), de Paraná, desde hace 15 años. Tiene 24 años de antigüedad como trabajador del sector de salud del gobierno provincial: 9 años se desempeñó como administrativo y los últimos 15 como ambulanciero.
En épocas donde las problemáticas de salud mental van en aumento, él se anima a contar las dificultades cotidianas del trabajo y la falta de contención que sobrellevan los trabajadores, cuya salud física y mental también flaquea ante el manejo diario de emergencias médicas y sociales, muchas veces con recursos insuficientes, pocas herramientas y escasa capacitación.
-¿Cuáles son las problemáticas con las que ustedes se enfrentan a diario a la hora de estar arriba de una ambulancia?
- Nosotros vamos al crudo. Es decir, pasa el evento y después llegamos nosotros y vemos cómo solucionamos el tema.
- ¿Son los primeros que llegan a un barrio o a un lugar donde hay una problemática de salud?
- A veces llega primero la policía y a veces llegamos nosotros primero. Y lo que estamos viendo es que la sociedad está muy violenta y puede ser que lleguemos y las personas nos traten bien, o puede ser que lleguemos y tengamos maltrato.
- ¿A eso lo están viendo más en este tiempo?
- Cada vez más.
- ¿La gente es violenta con ustedes que van a asistirlos?
- Violenta hasta decirte que le han apuntado con armas de fuego a nuestros compañeros. No solamente del Centro de Salud donde yo trabajo, sino de otros colegas de Paraná que hacen el tema de la emergencia y urgencia en el 107.
- ¿Y en ese caso cómo actúan ustedes? ¿tienen algún tipo de posibilidad de manejar esas situaciones? ¿están capacitados para eso?
- Eso te lo va dando la experiencia del tiempo. Vos manejando situaciones casi siempre adversas y es lo que te va dando experiencia para poder ver cómo solucionar esa situación. Desde ayudar en un infarto o una hemorragia hasta lo que sea que haya que atender. Todo eso va por la experiencia que vamos generando y por los cursos que nos van dando o que buscamos hacer nosotros.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1174, del día 17 de septiembre de 2026)






