“El amor es irracional”
Fue concejal, candidato, militante radical, se desencantó. Siguió peleando por la ecología, hasta que se enamoró y se fue. Hoy Jorge Daneri, sigue trabajando desde Amsterdan. Sin dejar de mirar el ancho Paraná desde Holanda, habló con ANALISIS del radicalismo, de su militancia, del choque cultural y del amor.
Claudia Martinez
Hay sacrificios que valen la pena. Como el de tener que levantarse antes que salga el sol, para encontrarse con alguien que tiene sus pies apoyados en la tierra , donde sí está el sol afuera.
Jorge Daneri,65 años, (hijo de la inolvidable artista plástica y poeta Gloria Montoya de Daneri) es abogado, exconcejal, militante ambiental a rajatabla, y hace mucho que está en Amsterdan, donde el amor lo llevó de una manera insospechada.
Es larga su carrera, larguísima, encabezada por la militancia ambiental, que lo llevó a encontrarse con Danielle y enamorarse de ella, tanto, que dejó de apoyar los pies cerca del rio, para trasladarse a los canales hermosos de Amsterdan.
Nacido en Paraná, hace varios años que está al lado de Danielle y en Holanda, donde las cosas son muy distintas que en su tierra adorada. La charla es la distancia, con los medios tecnológicos necesario para saber, que aunque el mate no se comparta físicamente, si se hace desde el afecto.
“Yo he vivido en Paraná de manera estable hasta el año 2009, y desde el 2009 hasta ahora yendo y viniendo. La verdad es yo sigo trabajando en Argentina, y particularmente en nuestra tierra, y mi cuerpo y el amor están acá.Aunque son amores diversos, distintos, ¿no? Es un amor por la tierra, que es mi provincia, que es Paraná, y particularmente Villa Urquiza. Y a la vez en Ámsterdam, donde estoy no por razones laborales, sino por una historia de amor”, define sin sonrojarse.
Jorge estudió en la escuela del Centenario, en la escuela Normal José María Torres, y se graduó como abogado en la Facultad de Derecho de Santa Fe. Y su posgrado en Derecho Ambiental fue en la Universidad Nacional de Córdoba cuando corría el año 1.993.
-¿Con quién fuiste concejal?
-Yo fui concejal en el segundo período democrático, Fui concejal por la Juventud Radical cuando Moine fue intendente.
- ¿Y cómo fue eso de estar del otro lado en esa época?
-La más hermosa y privilegiada experiencia política que tuve fue el ser concejal de Paraná. Quizás por ser el momento, en gran medida, de recuperación y de consolidación de la democracia, había una capacidad del diálogo(en este caso con Moine) , muy interesante. En él teníamos un Presidente Municipal que escuchaba, que no era un dato menor. Y el bloque de la Unión Cívica Radical, éramos 6 concejales, funcionaba como bloque.En ese momento eran 4 montielistas y 2 no montielistas. Yo estaba en el grupo de los no montielistas. El trabajo en comisión en el concejo deliberante era semanal. Teníamos sesiones todas las semanas. Yo cerré mi estudio jurídico, me dediqué exclusivamente a la función.
-Hoy las cosas cambiaron
-Ha habido un incumplimiento constante hasta de los reglamentos legislativos, el funcionamiento de los ámbitos legislativos en todos los órdenes. Pero ahí se cumplía a rajatabla con la normativa de funcionamiento del Concejo Deliberante, buena capacidad de diálogo político, incluso en el momento de una crisis muy fuerte, que fue la salida de Alfonsín.
- ¿Cómo te sentiste en ese momento?
- Nosotros estuvimos con Alfonsín en febrero del 89, el bloque entero, con la presencia y articulación de Luis Agustín Brasesco. Y ese diálogo con Alfonsín fue impresionante. Fue en Olivos, fue una experiencia muy fuerte, muy emocionante. De alguna manera, él nos anticipaba que esto podía suceder. Nos anticipó que, en función de custodiar la democracia, había que hacer un esfuerzo en ese momento muy grande porque se aprobara el plan Primavera, que Domingo Cavallo fue el artífice para que no llegara la financiación a la Argentina que necesitaba el país.
-Cuando se va a Alfonsín, ¿qué pasó por tu cabeza?
- En función de la vinculación y de la relación que había con el partido radical en ese momento, era sostener la democracia, sostener nuestras funciones, fortalecer las instituciones. Nosotros seguimos trabajando sin ningún inconveniente en ese sentido.
Lo que vino después fue trabajar con el querido Julio Federick. Volver a su estudio, realizar un posgrado en derecho ambiental. Y 1996 el dolor de perder a Gloria, su mamá. Como si el universo conspirara para momentos movilizantes, se comienza a construir el escenario para el proyecto de la Represa del Paraná Medio y con eso, la lucha incondicional de Jorge.
-Dos cosas muy muy fuertes en tu vida.
-Yo dejé el estudio de Julio y me metí de cabeza a trabajar en organizaciones ecologistas. Y particularmente esos 2 años, fueron años muy intensos de la lucha contra la represa de Paraná Medio, que fue una experiencia que determinó un punto de inflexión en mi vida.
Su vida cambió. Su norte era la lucha en las organizaciones ecologistas. Algo que le cambió la vida y lo conectó con viajes, países de la Cuenca del Plata y organizaciones europeas.
“Ahí hay procesos muy especiales, una experiencia muy linda con el Foro Ecologista de Paraná, después con la fundación Biguá. Y un punto muy interesante, que fue la Convención Constituyente. Esto es por el hecho de haber logrado, entre una alianza con el socialismo y lo que era los inicios de la Coalición Cívica, de poder ubicar 8 convencionales constituyentes y ayudar mucho en el debate sobre ambiente y sustentabilidad en la Convención Constituyente”, detalla.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1174, del día 17 de septiembre de 2026)






