El tratamiento de la enfermedad de Parkinson atraviesa una etapa deimportantes cambios. Durante décadas, el abordaje estuvo asociadofundamentalmente a los medicamentos —especialmente la levodopa—, quecontinúan siendo una herramienta central. Sin embargo, en los últimosaños comenzaron a ganar terreno nuevas estrategias capaces de intervenirdirectamente sobre los circuitos cerebrales afectados por la enfermedad.Una de ellas es la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), tecnologíaque Cener incorporó recientemente y que permite estimular determinadaszonas del cerebro desde el exterior, sin cirugía, incisiones niimplantes.La técnica utiliza una bobina colocada sobre la cabeza del paciente quegenera pulsos magnéticos muy breves. Estos atraviesan el cráneo yproducen pequeñas corrientes eléctricas en áreas específicas de lacorteza cerebral. El paciente permanece despierto y sentado durante elprocedimiento y no requiere anestesia general. Cuando los estímulos seadministran de manera repetida, se habla de Estimulación MagnéticaTranscraneal repetitiva.
¿Qué puede aportar en Parkinson?El Parkinson es una enfermedad neurológica progresiva relacionada, entreotros cambios, con la pérdida de células cerebrales productoras dedopamina. Aunque el temblor es su manifestación más conocida, tambiénpuede provocar lentitud de movimientos, rigidez, dificultades paracaminar, alteraciones del equilibrio y episodios de “congelamiento” dela marcha. Además, puede presentar síntomas no motores, como depresión,ansiedad, trastornos del sueño y cambios cognitivos.En este contexto, el interés científico por la EMT apunta a algodiferente de lo que hacen los medicamentos.“La Estimulación Magnética Transcraneal no busca reemplazar lamedicación. El concepto es diferente: intentamos intervenir sobredeterminados circuitos cerebrales y modular su funcionamiento de manerano invasiva”, explica el doctor Santiago Sanfilippo, director médico deCener.*La estimulación puede dirigirse, por ejemplo, hacia la corteza motora oel área motora suplementaria, regiones vinculadas con la preparación, elinicio y la ejecución del movimiento. Según el área elegida y lascaracterísticas de los pulsos, es posible aumentar o disminuirtemporalmente la actividad de determinadas redes cerebrales.
Estimular el cerebro mientras aprende
Uno de los campos que genera mayor interés es la posibilidad de combinarla EMT con rehabilitación física.El cerebro posee capacidad para reorganizar parte de sus conexiones,fenómeno conocido como neuroplasticidad. Actualmente se investiga siestimular determinados circuitos mientras el paciente realiza ejerciciosde marcha, rehabilitación o movimientos específicos puede favorecer eseproceso.“Una de las posibilidades más interesantes es combinar laneuromodulación con la rehabilitación. Ya no se trata solamente deentrenar un músculo o repetir un movimiento, sino de intentar que elcerebro esté en mejores condiciones para responder y aprender duranteese entrenamiento”, señala Sanfilippo.*Para el director médico de Cener, la incorporación de estas tecnologíastambién refleja un cambio en la manera de pensar los tratamientosneurológicos.“Estamos avanzando hacia una neurología cada vez más personalizada. Dospacientes con Parkinson pueden tener manifestaciones muy diferentes y,por lo tanto, también pueden necesitar estrategias distintas. El desafíoes identificar qué circuitos están comprometidos y determinar quéherramientas pueden resultar útiles en cada caso”, sostiene.*
Una alternativa no invasiva
La EMT presenta una característica especialmente relevante: no requierecirugía ni la implantación de electrodos y puede repetirse. De acuerdocon el documento, los efectos adversos más frecuentes son molestiastransitorias en el cuero cabelludo o dolor de cabeza, mientras quecomplicaciones graves, como las convulsiones, son infrecuentes cuando seutilizan protocolos adecuados.Sin embargo, los especialistas advierten sobre la necesidad de evitarfalsas expectativas.Hasta el momento no existe un tratamiento que haya demostrado detener ocurar la enfermedad de Parkinson. Los avances actuales apuntan acontrolar mejor sus manifestaciones, prolongar los períodos de buenamovilidad y ofrecer alternativas para síntomas que antes resultaban másdifíciles de tratar.“Hay que ser muy claros: hablar de nuevas tecnologías no significahablar de una cura para el Parkinson. La expectativa está puesta enmejorar síntomas y calidad de vida en pacientes adecuadamenteseleccionados, siempre dentro de una evaluación médica integral”,remarca Sanfilippo.*Los resultados iniciales de la estimulación magnética en Parkinson sonalentadores especialmente para determinados síntomas motores, perotodavía quedan interrogantes importantes: qué pacientes se beneficianmás, cuál es el protocolo óptimo y durante cuánto tiempo puedemantenerse la mejoría.
De los medicamentos a la neuromodulación
La incorporación de la EMT en Cener se inscribe así dentro de un cambiomás profundo que atraviesa a la neurología: además de administrarmedicamentos, comienza a ser posible intervenir directamente sobre laactividad de las redes cerebrales mediante campos magnéticos,electricidad y otros sistemas de neuromodulación.“Estamos ante una nueva etapa. Durante mucho tiempo el cerebro parecíaun territorio sobre el que solamente podíamos actuar mediantemedicamentos o procedimientos invasivos. Hoy contamos con herramientasque permiten modular su actividad desde afuera, y eso abre un campoenorme para la investigación y el tratamiento de distintas patologíasneurológicas”, concluye Sanfilippo.*La Estimulación Magnética Transcraneal todavía no representa la cura delParkinson. Pero forma parte de una transformación que puede modificarprogresivamente la manera de tratarlo: pasar de un abordaje general aterapias cada vez más dirigidas, personalizadas y capaces de actuarsobre los propios circuitos del cerebro.






