Una protesta paradojal
Frente al inminente naufragio, hay quienes, como los concertistas del Titanic, permanecen fieles a su función hasta el final. Es la responsabilidad al extremo. Otros, en tanto, se dedican a indagar meticulosamente las razones de la catástrofe. Acaso ninguno de los dos temperamentos (uno más romántico, el otro más racional) sean absolutamente