Mil ANÁLISIS
A fines de marzo de 1990, en Paraná, los que la sabían lunga descontaban que estaba destinada al fracaso. ¿Un semanario? ¡No! Y, sin decirlo, un semanario que presumía de disputar con “El Diario”, menos todavía. Me tocó viajar varias veces antes de que ANÁLISIS viera los quioscos.




